Declaración de Lisboa por una revolución democrática en Europa

 

Europa nunca ha sido más rica de lo que es ahora. Tampoco ha sido nunca más desigual. Diez años después de que estallara una crisis financiera que nuestros pueblos nunca debieron pagar, hoy constatamos que los gobernantes europeos han condenado a nuestros pueblos a una década perdida.

La aplicación dogmática, irracional e ineficaz de las políticas de austeridad no ha logrado resolver ninguno de los problemas estructurales que causaron aquella crisis. Por el contrario, ha generado un inmenso sufrimiento innecesario para nuestros pueblos. Con la excusa de la crisis y sus planes de ajuste, han pretendido desmantelar sistemas de derechos y de protección social que costaron décadas de luchas conseguir. Han condenado a generaciones de jóvenes a la emigración, al desempleo, a la precariedad, a la pobreza. Han golpeado con especial crudeza a quienes son más vulnerables, a quienes más necesitan la política y el Estado. Han pretendido acostumbrarnos a que cada elección se convierta en un plebiscito entre el statu quo neoliberal o la amenaza de la extrema derecha.

Es hora de romper con la camisa de fuerza de los tratados europeos que imponen la austeridad y favorecen el dumping fiscal y social. Es hora de que quienes creen en la democracia den un paso al frente para romper esa espiral inaceptable. Necesitamos poner un sistema económico injusto, ineficaz e insostenible al servicio de la vida y bajo el control democrático de la ciudadanía. Necesitamos instituciones al servicio de las libertades públicas y los derechos sociales, que son la base material misma de la democracia. Necesitamos un movimiento popular, soberano, democrático, que defienda las mejores conquistas de nuestras abuelas y nuestros abuelos, de nuestros padres y nuestras madres, y pueda legarle un orden social justo, viable y sostenible a las generaciones venideras.

En ese espíritu de insumisión frente a lo existente, de rebelión democrática, de confianza en la capacidad democrática de nuestros pueblos frente al proyecto fallido de las élites de Bruselas, hoy damos en Lisboa un paso al frente. Lanzamos un llamamiento a los pueblos de Europa para que se unan a la tarea de construir un movimiento político internacional, popular y democrático para organizar la defensa de nuestros derechos y la soberanía de nuestros pueblos frente a un orden caduco, injusto y fallido que nos lleva a paso firme hacia el desastre.

Quien comparta la defensa de la democracia económica, contra los grandes defraudadores y el 1% que controla más riqueza que el resto de los habitantes de todo el planeta; de la democracia política, contra quienes resucitan las banderas del odio y de la xenofobia; de la democracia feminista, contra un sistema que discrimina cada día y en todos los ámbitos de la vida a la mitad de la población; de la democracia ecologista, contra un sistema económico insostenible que amenaza la sostenibilidad de la vida misma en el planeta; de la democracia internacional y la paz, contra quienes construyen una vez más la Europa de la guerra; quien comparta la defensa de los derechos humanos y de los principios elementales del buen vivir tendrá en este movimiento su casa.

Nos hemos cansado de esperar. Nos hemos cansado de creer a quienes nos gobiernan desde Berlín y desde Bruselas. Nos ponemos manos a la obra para construir un nuevo proyecto de orden para Europa. Un orden democrático, justo y equitativo que respete la soberanía de los pueblos. Un orden a la altura de nuestros anhelos y de nuestras necesidades. Un orden nuevo, al servicio del pueblo.

Lisboa, 12 de abril de 2018

 

Catarina Martins

Jean-Luc Mélenchon

Pablo Iglesias