Hace un tiempo tomé una de las decisiones más importantes de mi vida: decidí que quiero ser el presidente del Gobierno de nuestro país. Es una decisión tomada con alegría y con la responsabilidad que merece ese trabajo. Pero no solo quiero que estés orgulloso de mí como presidente; también me he propuesto que estés orgulloso de mí como candidato.

Hoy empieza una nueva campaña electoral y sé lo cansados que estamos de las campañas electorales, de que los políticos no digan nada, de que se peleen como niños y de que las pocas veces que dicen algo nos defrauden, porque luego cuando gobiernan hacen todo lo contrario de lo que dicen.

Los ojos del mundo van a estar puestos durante las dos próximas semanas en la campaña electoral española, en un país que ha sufrido una crisis económica que pagamos los mismos de siempre. Un lugar donde los jóvenes mejor preparados han tenido que marcharse, mientras que los corruptos se han quedado y han encontrado protección y comprensión en muchos de los partidos que se presentarán en estas elecciones.

Un país que es el segundo con más desigualdad de toda Europa. Pero también un lugar donde la gente no se resignó y fue un ejemplo para todo mundo con el 15-M, las asambleas ciudadanas, las mareas de todos los colores, las candidatas y candidatos del cambio ganándole al miedo en las principales ciudades.

Hoy está todo dado para que hagamos una campaña electoral distinta.

Yo me comprometo a defender lo que pienso y no a defender lo que me haga subir en las encuestas; a no recordarte solo de dónde venimos, sino a dónde vamos; a que el único argumento que se escuche en la campaña no sea «y tú más».

No quiero empezar esta campaña electoral hablando, quiero empezar esta campaña electoral escuchando. Escuchando a todos los españoles de todos los sectores. Escuchando necesidades, sí, pero sobre todo escuchando ideas que aporten soluciones desde el sentido común. Estoy convencido de que la España que viene la hacemos entre todos o no la hace nadie. No nos estamos jugando un presidente nuevo o cambiar el color de la corbata de los que mandan. Nos estamos jugando renovar, actualizar y fortalecer el acuerdo de convivencia entre españoles. Nos jugamos ganar una década. Nos jugamos reconstruir un país moderno, justo y próspero, que avance sin dejar a nadie atrás.

Por eso nos propusimos ser el único partido de estas elecciones que no financiara la campaña con dinero de bancos, empresarios o constructoras a los que luego se les deben favores, sino con lo que aporte la gente.

A los otros candidatos les pido que hagamos una campaña transparente, y eso es mucho más que ser claros con los fondos que la financian. Implica ser transparentes también con las ideas que representamos.

A los grandes empresarios les pido que no caigan en los errores de algunos de sus antecesores, que aprovecharon históricamente cada uno de los comicios para mirar por lo suyo. Que sean conscientes de que esta vez la gente ha pedido la palabra y esa palabra es sagrada. Y que recuerden que si la mayoría está mejor, ellos también estarán mejor.

A los medios de comunicación les pido que actúen como tales y no como grupos particulares. Hay muchísimos periodistas que son un ejemplo de honestidad en este país y nos pueden ayudar a que esta sea una campaña limpia, de ideas y no de ruido. Los necesitamos para poder contrastar y escoger mejor nuestro camino como país. A la gente le va a resultar más útil saber cómo vamos a construir una España más equilibrada y abierta que si me corto o no la coleta.

Me duelen algunas cosas que pasan en nuestro país, y me duelen mucho. La falta de justicia, la desilusión de tanta gente decente, el respeto que los que mandan le han perdido al pueblo, la impunidad en todas sus variantes. Por eso alguna vez me he equivocado en las formas; pero creo que no me he equivocado en el fondo. Es más, creo que tú lo sabes.

Por todo lo anterior quería escribirte esta carta, porque hoy no toca crispación, lo que toca es hablar de proyectos, de propuestas. Estoy convencido de que para conservar lo mejor de nuestro país, para cambiar lo que no funciona, solo hay una manera de hacerlo: contigo.

Pablo iglesias.