Hoy, 1 de diciembre, manifestamos nuestro apoyo a la lucha contra el sida, una enfermedad que supone 3.000 nuevos diagnósticos cada año en nuestro país.

Tres mil personas al año que, desde hace ya cinco, están abandonadas por un Gobierno que, a la hora de recortar, la vida no parece suponerle un límite. Tres mil personas que no serían 3.000 si en 2012, y desde entonces, el Partido Popular no hubiera realizado un recorte del 77% al Plan Nacional contra el sida. De catorce millones que se venían presupuestando, redujo la financiación a tan solo cuatro millones. Por si no fuera poco, también aprobó un real decreto que impide la atención sanitaria a las personas migrantes en situación irregular, lo cual no solo es perjudicial para los propios enfermos sino que multiplica el peligro de transmisión de la enfermedad.

La partida para financiar a las ONG que trabajan contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida se redujo de cinco millones a uno. Y la financiación para que los Gobiernos de las comunidades autónomas implementaran sus programas de diagnóstico y prevención desapareció por completo, por no hablar del recorte en investigación pública que pone en peligro el avance en investigación básica, un pilar fundamental en el desarrollo de fármacos y terapias innovadoras, o la paralización de la aprobación del pacto social por la no discriminación asociada al VIH y al sida.

Ante esta situación bochornosa, denunciamos y exigimos:
– Que se recuperen los programas de información y concienciación para reducir el número de nuevas transmisiones y evitar miedos absurdos en personas que conviven con personas con VIH, con el fin de luchar contra su exclusión y discriminación, especialmente en el ámbito laboral.
– Que se implementen mayores y nuevas medidas para dar visibilidad y recursos a la prueba: la detección precoz es fundamental para prevenir nuevas transmisiones.
– Que se mejore la formación de los profesionales sanitarios para evitar la discriminación institucional y para dar a conocer tratamientos poco conocidos para muchos de ellos, como los posexposición.

Para todo ello es fundamental aumentar el presupuesto, que se ha reducido drásticamente en los últimos años. Un aumento del presupuesto es un aumento de la prevención, que implica una disminución de las infecciones y, por tanto, una disminución del gasto en tratamiento. Ya que parece que lo que le importa al Gobierno no son las personas, sino el dinero, le recordamos que es infinitamente más barato prevenir una infección que tratar a un paciente de por vida con una medicación que resulta muy cara.

Área de Igualdad, Feminismos y Sexualidades de Podemos

Círculo Podemos LGTBI