El pasado jueves Niza fue golpeada por la barbarie. Un camión embistió a la multitud que asistía a la celebración del 14 de julio en el Paseo Marítimo de la ciudad. Las cifras sitúan en 84 las personas muertas y decenas de personas heridas de gravedad. Desde Podemos queremos mostrar nuestras más profundas condolencias al pueblo francés y nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias y seres queridos.

Nos negamos a asumir como normal esta espiral de destrucción, muerte, dolor y barbarie que se extiende a lo largo y ancho del planeta. Reivindicamos el derecho a la paz, a la seguridad, a conducir una existencia plena en libertad, a salvo del miedo y la violencia. Afirmamos que el único escenario posible para ello pasa por la defensa decidida, incuestionable y permanente del Estado de derecho y el derecho internacional, de la democracia y los derechos humanos en toda su extensión y su vigor. Aspiramos a una política interior y exterior inquebrantablemente comprometida con esos principios.

Hay todavía muchas dudas sobre la autoría y los detalles que rodean a este ataque, que deben ser investigadas para poder responder de manera adecuada a la situación, pero consideramos que hay una serie de decisiones y líneas de trabajo que es más urgente que nunca abordar. En esta hora difícil, ante la reiteración de actos de terror, creemos que es fundamental aumentar la cooperación entre gobiernos y agencias de inteligencia para prevenir tanto posibles ataques como atentados, y llevar ante la justicia a los criminales que los perpetran. Es clave poner fin a las desastrosas guerras que asolan nuestras áreas de vecindad, pues de ellas se han nutrido las organizaciones criminales que alientan, ejecutan o celebran estas masacres. Creemos firmemente que sólo en un escenario de paz, estabilidad, libertad y legalidad podremos aislar y derrotar definitivamente esta lacra que golpea sistemáticamente las sociedades de ambos lados del Mediterráneo, de África y de Asia. Debemos abordar seriamente la lucha internacional contra el tráfico ilegal de armas, capitales, recursos naturales y personas, pues de ellos obtienen principalmente sus recursos. Tenemos que poner un empeño redoblado en desarrollar estrategias de desradicalización y prevención en el seno de las sociedades europeas para neutralizar el fanatismo y desarticular las redes de captación y adoctrinamiento de los terroristas. Es necesario combatir decididamente el intento de explotar este dolor para legitimar proyectos xenófobos, racistas o autoritarios, que también ponen en peligro nuestra identidad como sociedades libres, abiertas e iguales.

Debemos, ante todo, mostrar firmeza y unidad para defender nuestra principal fortaleza y nuestra razón de ser como sociedad: la libertad, la igualdad y el estado de derecho. Nuestra organización trabajará con el resto de organizaciones políticas y sociales a todos los niveles para avanzar en una respuesta integral, eficaz y respetuosa con los derechos humanos a la barbarie indiscriminada del terror.