El 2 de marzo de 2016 la Defensora de la Tierra y los Derechos Humanos Berta Cáceres fue asesinada en su casa de Honduras. Berta Cáceres era una de las defensoras más reconocidas del planeta, ganadora del Premio Goldman, el más prestigioso que se otorga a los activistas medioambientales. En los últimos años se había distinguido por su lucha en contra de la construcción de la hidroeléctrica Agua Zarca en los territorios del pueblo Lenca, al que ella pertenecía. La construcción de esta presa estaba promovida por la empresa hondureña DESA, para lo que iba a recibir fondos de desarrollo finlandeses, holandeses y multilaterales.

Desde el momento del asesinato, una ola de solidaridad internacional recorrió el planeta, haciendo visibles las responsabilidades tanto de la empresa, como de las instituciones del Estado hondureño en este asesinato. Desde Podemos, hemos apoyado estas acciones de solidaridad con multitud de iniciativas en todos los ámbitos, exigiendo justicia y una investigación en profundidad que esclarezca todas las responsabilidades, incluidas, si las hubiera, de las instituciones hondureñas y de la empresa DESA.

El juicio sobre el asesinato de Berta se celebrará, previsiblemente, el próximo junio. Aunque ahora mismo hay 8 imputados en el juicio, pero desde la organizaciones sociales hondureñas se sigue exigiendo la investigación y procesamiento también de las personas que indujeron el asesinato de Berta: nos sumamos a esta petición, y, en la medida de nuestras posibilidades, vamos a trabajar para que ese juicio se celebre con todas las garantías y llegue hasta el final.

El caso de Berta Cáceres, importante por sí mismo, es también muy significativo por el contexto de crisis democrática e institucional en que se produce. Desde el año 2009, cuando Manuel Zelaya fue destituido en un golpe institucional, las agresiones contra los defensores y defensoras de los derechos humanos se han recrudecido en Honduras. Esta situación no ha hecho más que empeorar tras las últimas elecciones, en las que, con claros indicios de fraude, su Presidente, Juan Orlando Hernández, ha tomado posesión entre protestas masivas de la ciudadanía que pedía la repetición de los comicios. El resultado de esas protestas ha sido de 38 personas muertas.

El desarrollo del juicio de Berta Cáceres será una buena manera de comprobar la resistencia de las instituciones hondureñas a la involución de la democracia. La obligación de las organizaciones comprometidas con los Derechos Humanos y la democracia en todo el mundo, como es la nuestra, es trabajar, junto con las organizaciones sociales hondureñas y españolas, para lograr que haya justicia para Berta Cáceres. Ahí nos encontrarán.