El concejal de Hacienda Carlos Sánchez Mato crea una subdirección general para la auditoría de la deuda que pretende reducir drásticamente los pagos de amortizaciones e intereses

Economía Digital, DAVID PLACER

El equipo de Manuela Carmena ha creado la primera estructura municipal para cumplir con uno de los puntos estrella de su programa electoral: la auditoría de la deuda local que ronda los 7.000 millones de euros. El Ayuntamiento de Madrid  ha incorporado una subdirección general que se encargará de auditar la deuda para reducir de forma drástica los pagos que destina el gobierno local a amortizaciones y pago de intereses.

El concejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, ha asegurado que el nuevo equipo de gobierno trabaja activamente para llevar a cabo la auditoría y que el cronograma detallado del proceso será anunciado en septiembre. El equipo municipal ha mantenido dos reuniones con la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda, una agrupación que promueve la detección de deudas ilegítimas para decretar su impago. El grupo promueve el lema «no debemos, no pagamos».

Los cálculos del concejal de Economía apuntan a que el Ayuntamiento destinó en 2014 más de 1.400 millones de euros al pago de intereses y amortizaciones de la deuda de Madrid. Sánchez Mato estima que el gobierno local podrá ahorrar 1.100 millones de esas partidas para destinarlos a fines sociales, según explica en un documento elaborado por el propio Sánchez Mato antes de las elecciones municipales del 24 de mayo.

La subcomisión de la auditoría tendrá la misión de identificar el porcentaje de la deuda debe ser considerada ilegítima y, por tanto, desconocer esos compromisos. Pero el concejal de Economía –el único economista en el equipo de Ahora Madrid– ya ha detectado tres fuentes de ilegitimidad: los sobrecostes en las grandes infraestructuras de Madrid ejecutadas principalmente por el gobierno de Alberto Ruiz Gallardón, el sobrecoste financiero y el sobrecoste que suponen los servicios externalizados.

La M-30, la autopista soterrada que bordea el centro de Madrid, fue presupuestada por 1.700 millones de euros y terminó costando casi 6.300 millones, lo que supone una desviación de más de 270%. El centro acuático, diseñado para los Juegos Olímpicos que nunca pudo ganar Madrid, se presupuestó por 37 millones y terminó costado 193, una desviación del 421% y a remodelación del Palacio de Cibeles, que tuvo un coste previsto de 40 millones de euros terminó costando 530 millones, según un informe elaborado por el concejal de Economía.

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