Podemos nació hace más de un año con dos cosas claras: la primera es que la salida de la crisis del sistema institucional, económico y social de nuestro país no podían dirigirla aquellos que nos habían llevado a ella. La segunda, que teníamos ante nosotros la oportunidad de protagonizar la posibilidad de un cambio que todos los ciudadanos venían exigiendo desde hace años.

Con el esfuerzo y la confianza de miles de personas, en las pasadas elecciones europeas fuimos conscientes de que teníamos en nuestra mano la ocasión de instalar una transformación en la política de nuestro país que abriera las puertas y ventanas de las instituciones para que fueran puestas al servicio de la gente.

En estas elecciones municipales y autonómicas, la oportunidad histórica de protagonizar ese cambio ha llegado. Un cambio que le da un nuevo rumbo a la decencia. Un cambio que significa, como país, tener de nuestra mano el aliento de una ciudadanía que exige un modelo institucional legítimo que pueda acompañar a la transformación de un nuevo modelo productivo que rinda cuentas a los derechos sociales y que nos haga más exigentes, más justos, más honrados.

Por eso sabemos que no es suficiente todavía y debemos seguir exigiéndonos un cambio que no va a venir de la mano de ningún partido político sino del compromiso de la gente.

Esta oportunidad histórica ya ha empezado.

Con la confianza, la inteligencia y la ilusión de ganar el futuro.

Enhorabuena.