• El candidato de Madrid tiene un proyecto a cien días vista, cuatro y ocho años. El cambio de modelo productivo para desarrollar la economía es su principal objetivo.

El Confidencial, IVÁN GIL

José Manuel López (Madrid, 1966) lleva una mochila cargada de experiencia en las Administraciones, como alto funcionario en el departamento de Justicia; las organizaciones sociales, como director de Análisis Social y Desarrollo de Cáritas, y las fundaciones públicas, como director general de la Fundación Convivencia y Democracia. Como ingeniero, ha desarrollado su carrera profesional en la consultoría privada, especializado en evaluación y planificación, además de trabajar para la Comisión Ejecutiva de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Tentado por diferentes partidos y en diferentes ocasiones para que diese el salto a la política formal, siempre se había mantenido reacio a ocupar este tipo de cargos. Hasta que llegó Podemos.

“Cuando se formó Podemos vi que era el sitio en el que se podía comenzar a generar el cambio”, explica López, aduciendo que hasta la irrupción de esta formación en el panorama político español no había ningún partido que respondiese a las demandas de la sociedad. Es por ello que dice haber sentido la responsabilidad de sumarse a este nuevo proyecto político y poner sus conocimientos y capacidades profesionales al servicio de Podemos.

La agudización de la crisis económica y el agotamiento del modelo del ladrillo son otras de las principales razones por las que opina que el momento del cambio tiene que ser ahora. “Si el PP gobierna cuatro años más, la Comunidad de Madrid puede no tener vuelta”, advierte.

Comprometido “con la justicia social”, José Manuel López remarca que tiene un programa para llevar a cabo a cien días vista (plan de emergencia ciudadana), a cuatro y a ocho años. Un proyecto que pivota sobre el cambio del modelo productivo, alejándose lo máximo posible del ladrillo y potenciando otros sectores que tienen que ver con la innovación tecnológica, las energías renovables, la reindustrialización o la agroindustria. Todo lo que pone sobre la mesa está fiscalizado, cuantificado en cifras y acompañado de una memoria económica.

Un candidato de barrio

Su proyecto sobre el Canal de Isabel II es una de sus propuestas clave, integral y con vistas a dinamizar la economía de la comunidad, mediante el desarrollo de nuevos procesos industriales, al tiempo que serviría para generar nuevos instrumentos de financiación. Por otro lado, este estandarte de la comunidad venido a menos y amenazado de privatización será el eje principal sobre el que mancomunar empresas, según defiende en su programa.

Austero, promete predicar con el ejemplo no sólo imponiéndose un sueldo que no supere en tres veces al salario mínimo interprofesional, sino prescindiendo del coche oficial. En este sentido recuerda que cuando fue alto funcionario y se lo ofrecieron, hizo un estudio comparativo de lo que podría ahorrarse si en lugar de utilizarlo recurriese a los servicios de taxi. La cifra de ahorro era tan voluminosa que prescindió de él.

Acabar con los privilegios de los políticos, por tanto, será otra de sus principales líneas de actuación. “Somos ciudadanos que vamos a hacer política, por lo que vamos a hacer que cambie esa lógica”, adelanta. Más aún, dice que no tiene pensado cambiar de casa, ni mucho menos de barrio. Vecino de Hortaleza, en donde ha estado muy vinculado al movimiento vecinal, no se resignará a dejar de ser ‘un candidato de barrio’, y quién sabe, si un ‘presidente de Madrid de barrio’.

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