Los ciudadanos decidirán qué parte de la deuda es legítima y qué parte no

Cuartopoder, SATO DÍAZ

“La definición de una auditoría ciudadana de la deuda es que la ciudadanía elija qué es deuda legítima y deuda ilegítima, qué deuda se debe pagar y cuál no, más allá de lo que sea legal o ilegal”. De esta manera explica Yago Álvarez, uno de los integrantes de la Plataforma por una Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD), cuáles son sus objetivos. Muchas candidaturas de unidad popular que se presentaron a las pasadas elecciones municipales prometían en sus programas impulsar que la ciudadanía conociera y decidiera qué hacer con las deudas públicas de sus ayuntamientos. Algunos consistorios ya se han puesto manos a la obra e iniciarán a partir de septiembre estos procesos. “Una auditoría ciudadana debe ser desarrollada por la ciudadanía, que debe conocer en qué se ha gastado el dinero en los últimos años, ese es el primer paso”, prosigue Álvarez, añadiendo: “Para nosotros ilegítimo es lo que se ha hecho a espaldas de la ciudadanía, para el bien de unas pocas personas en contra del resto de la población, pero incluso vamos más allá y decimos que también es ilegítima una deuda que provoca carencias en otros ámbitos: para nosotros es ilegítimo dejar de pagar en gastos sociales para pagar deuda”.

Uno de los ayuntamientos que ya ha empezado con esta labor es el de Madrid. “Hemos entregado un informe en el que hemos hecho una petición de máximos de cómo se tendría que abordar esa auditoría: que hubiera la mayor participación ciudadana posible, que la gente técnica del ayuntamiento estuviera controlada por organismos ciudadanos, que la ciudadanía elija qué deuda es legítima e ilegítima y que se pueda encausar a las personas responsables del sobreendeudamiento de Madrid”, relata Álvarez, afirmando que el equipo de Gobierno “está estudiando la propuesta” y que en septiembre mantendrán una reunión las dos partes. Para esto, la plataforma trabaja conjuntamente con la Concejalía de Economía y Hacienda, de Carlos Sánchez Mato, y con la de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, de Pablo Soto. “Para el control ciudadano del proceso hay varias alternativas: comisiones específicas por barrios, que hubiera también gente de los movimientos sociales mezclada, pero también barajamos la posibilidad de equipos específicos para los elefantes blancos, que es como llamamos nosotros a las obras faraónicas o los grandes agujeros económicos, y luego también sectoriales, para la Sanidad de Madrid, para los contratos de las privatizaciones de las basuras…”, prosigue Álvarez.

Sánchez Mato explica a cuartopoder.es que el equipo de gobierno de Manuela Carmena ya se está poniendo en marcha para esta labor. “Se ha creado la Subdirección General de Auditoría de la Deuda y de las Políticas Públicas y hay un mandato del pleno para que hagamos la auditoría. Es un mandato menos amplio de lo que el equipo de gobierno va a realizar. Además, participará el equipo de Participación Ciudadana de Pablo Soto para generar espacios para que la ciudadanía pueda participar, no en el aspecto técnico sino en los criterios políticos, en definir la legitimidad y oportunidad que han tenido los determinados gastos que van a ser analizados”. “El planteamiento que hacemos es que será un proceso largo en el tiempo”, vaticina el concejal de Economía y Hacienda, declarando que “no se pueden poner plazos concretos, porque dependen de la Subdirección que se ha creado recientemente y todavía no tiene dotación presupuestaria para asignar qué funcionarios se van a encargar de esto”. “La densidad de información es elevadísima, queremos que participen no sólo los movimientos sociales, también la oposición y toda la ciudadanía”, prosigue. Además, la segunda semana de octubre se celebrará la Semana Internacional contra la Deuda y en Madrid. “Tendrá mucha relevancia cómo se auditará la deuda del Ayuntamiento”, según prevé Sánchez Mato. Durante esta semana, el objetivo de la PACD es “fomentar la participación para que sea la ciudadanía de Madrid la que decida cuáles son los baremos para decir qué es legítimo e ilegítimo“.

* Leer artículo completo en Cuartopoder