• «Nosotros les regalamos la publicidad, es una causa justa», dice uno de sus conductores

• Medio centenar de taxistas lucen gratis carteles de Podemos como respuesta a la campaña publicitaria de los ‘populares’

El Mundo, RAY SÁNCHEZ y ROBERTO BÉCARES

Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes han perdido el monopolio de los taxis de la capital. Las candidatas del Partido Popular al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid eran hasta ahora los únicos rostros que lucían los coches franjirrojos durante esta campaña electoral: aprovechando el cambio en la ordenanza municipal que permite publicidad en el exterior de los taxis, el PP ha estampado la imagen de sus candidatas en 900 vehículos a cambio de 60 euros por conductor.

«Pues yo no lo habría puesto ni aunque me pagaran la licencia», sentencia David, que apoquinó más de 150.000 euros para convertirse en taxista tras perder su trabajo en una fábrica de metacrilato. «Vivo en la Colonia de los Taxistas de Vallecas, así que cuando me quedé en el paro lo tuve fácil». Este conductor de 33 años desafía los estereotipos asociados al taxista madrileño: no sabe en qué punto del dial se sintoniza la Cope, define a su gremio como «obrero» y votará a Podemos en las elecciones del 24 de mayo.

Además, ha decidido hacer campaña por la formación de Pablo Iglesias, y desde ayer su vehículo está adornado con sendas fotografías de José Manuel López, candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid, y de Manuela Carmena, aspirante a la alcaldía por Ahora Madrid. Y sin cobrar un céntimo.

Como David, unos 50 taxistas de la capital han decidido responder a la publicidad pagada de Aguirre y Cifuentes cediendo la carrocería a sus contrincantes electorales totalmente gratis. Entre ellos Iñaki, conocido como el taxista de Podemos desde que se propagaron por las redes sociales fotografías de los mensajes que coloca en su luna trasera apoyando a la formación anticasta.

«En la vida no todo es dinero y nosotros les regalamos la publicidad, es una causa justa», proclama este vasco de 46 años, crítico con los compañeros que han aceptado la oferta del PP. «Creo que juegan con fuego, porque por 60 míseros pavos publicitan a una señora que quiere liberalizar el transporte en toda España», explica tras colocar uno de los carteles de vinilo en la puerta de su auto, junto a otros taxistas congregados en el aparcamiento de la plaza de toros de Las Ventas para esta pegada sobre ruedas.

Refugio de despedidos

Entre ellos, Paco Esteban, 69 años, un histórico del taxi madrileño que tras colgar el volante milita en Podemos. «Es falso que seamos un sector conservador, porque el taxi ha sido el refugio de muchos trabajadores despedidos tras la crisis de la industria. Es cierto que somos difíciles de organizar, pero hay gente muy combativa», relata el jubilado, que destaca el apoyo que ofrecieron los europarlamentarios de Podemos al sector en su guerra contra la aplicación Uber, que ofrece conductores sin licencia a los usuarios a través del teléfono móvil. «Todo taxista debería votarles por egoísmo, porque ellos defienden nuestro pan».

Los taxistas podemitas han empezado a organizarse en las redes sociales, donde trabajan para crear su propio círculo (como denomina Podemos a sus agrupaciones locales o sectoriales). Fue en Facebook donde varios conductores se sumaron a la idea propuesta por Pedro, en el taxi desde los 19 años: «Ha sido todo espontáneo, surgió después de ver lo de Aguirre, lo vimos como una obligación, para demostrar que no somos los típicos peseteros». Le secunda su compañero Jesús, que se hartó de trasladar a funcionarios de Justicia para ejecutar desahucios. «Nuestra emisora lleva los juzgados y te comes ese marrón, lo pasas fatal». Dice que siempre fue apolítico, pero las imágenes que refleja a diario el retrovisor le han empujado a movilizarse. «Hoy he salido temprano y no te puedes imaginar la gente que había durmiendo en la calle, bajo el puente de Plaza de España», cuenta este hombre de 45 años que pasa un mínimo de 14 horas diarias en la rosca.

A la pegada de los taxistas asiste Ramón Espinar, que forma parte de la lista de Podemos a la Asamblea de Madrid. «No sabía nada de esto», confiesa sorprendido, aunque confirma que los carteles han corrido a cuenta del partido. «Estamos viendo que según pasa el tiempo se unen más sectores de la sociedad civil a nuestras propuestas. Mientras el PP se está gastando una pasta en la campaña electoral, nosotros la hacemos sin dinero, pero con la ilusión de la gente», afirma el joven candidato, que estos días esquiva los vehículos patrocinados por sus rivales. «Si veo un taxi con la cara de Aguirre, procuro no cogerlo», admite Espinar.

Encontronazos

Desde la Federación del Taxi, una de las asociaciones mayoritarias, advierten que ya ha habido «pequeños encontronazos y roces entre compañeros», principalmente insultos en plena calle mientras están trabajando, por este posicionamiento político. «Nosotros no veíamos bien que se publicitara el PP y ahora tampoco vemos bien que se haga campaña por Podemos», señala Julio Sanz, presidente de la Federación Profesional del Taxi, que cree que no es bueno para el sector que se pronuncie políticamente ya que debería mantenerse «neutral». «El taxi es de todas las tendencias políticas», subraya.

Según datos del sector, durante los últimos días varios taxis que llevaban publicidad del PP han sido vandalizados con grafitis cuando se encontraban aparcados en la calle. A uno de ellos, por ejemplo, le han pintado la palabra «tonto» en uno de los vinilos.

Por su parte, desde la Gremial del taxi, muchos de cuyos asociados son los que llevan la publicidad de Aguirre y Cifuentes, defienden la independencia del taxista a la hora de llevar las campañas que quieran. «El taxi tiene derecho a llevar la publicidad, pero el precio o la gratuidad dependen del conductor. Si al taxista le apetece llevar la publicidad sin ninguna remuneración está en su derecho de hacerlo, por supuesto», concluye Julio Moreno, presidente de la Gremial.

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