• En los últimos meses, y en particular durante los últimos días, el precio de la electricidad en el mercado mayorista está alcanzando valores alarmantemente altos, sobre todo teniendo en cuenta que la generación hidroeléctrica está siendo bastante superior a la del año pasado. Ayer, 5 de septiembre, el precio superó los 75 €/MWh durante varias horas, un valor elevadísimo para esta época del año.

  • La factura de electricidad que pagan los consumidores tiene tres componentes: costes asociados a la producción de electricidad en el mercado eléctrico, costes regulados e impuestos. La subida del precio de la electricidad en el mercado mayorista afecta solo al primero de estos componentes. Aunque esta representa menos de la mitad del total, la fuerte y continua escalada de precios podría provocar que la factura de los consumidores en 2018 fuera la más elevada de la historia.

  • ¿Por qué sube el precio de la electricidad en el mercado mayorista? De entre todas las plantas que son necesarias para cubrir la demanda en una hora determinada, el precio de la electricidad para esa hora es fijado por aquella que realiza la oferta más cara (frecuentemente, aunque no siempre, una central de gas). Una vez fijado el precio, todas las plantas cobran a ese precio, con independencia de lo que les haya costado generar la electricidad. Y es aquí donde está la clave, porque el coste real de generación de electricidad es muy diferente para unas u otras tecnologías. Esto provoca que las centrales hidráulicas y nucleares, cuyos costes de generación son bajos, cobren al mismo precio que el gas, y que obtengan unos beneficios injustificados (windfall profits o beneficios caídos del cielo).

    Sin embargo, durante estos últimos meses la generación hidroeléctrica ha sido lo suficientemente alta como para evitar que el gas fijase el precio del mercado en todo momento, y, aun así, se han vuelto a alcanzar precios muy elevados. Una de las causas es que la oferta de precio que realizaba la hidroeléctrica —y que fijaba el precio del mercado en muchos casos— era muy cara. No es sorprendente que las empresas propietarias de las hidroeléctricas «especulen» con el agua embalsada para obtener el máximo beneficio posible. Los propietarios de las hidroeléctricas podían permitirse realizar estas ofertas a precios elevados y estar seguros de que, aun así, entrarían en el mercado. Sabían que otras tecnologías como el gas o el carbón estaban obligadas a hacer ofertas de precio superiores, ya que en los últimos meses se habían incrementado sus costes de generación: han aumentado el precio de los combustibles (carbón y gas), y también el de los derechos de emisiones de CO2.

  • ¿Qué podemos hacer para evitar estas subidas? En el largo plazo hace falta modificar el funcionamiento del mercado eléctrico para que el precio que recibe cada tecnología esté determinado por el coste de generar electricidad. En el corto plazo, necesitamos:

    1. gravar los beneficios caídos del cielo que están obteniendo nucleares e hidroeléctricas;

    2. instalar más generación renovable —puesto que estas tecnologías realizan ofertas a precios muy bajos, e incluso cero—, disminuyendo el precio que determina el mercado y al que se retribuyen todas las tecnologías. Además, la transición energética a un modelo renovable nos permitiría ser menos vulnerables respecto a las subidas de los precios de los combustibles fósiles como el gas o el carbón, y respecto al previsible incremento del precio de los derechos de emisiones de CO2;

    3. recuperar la titularidad pública de la hidroeléctrica para garantizar que su operación responda al objetivo de generar electricidad cuando sea necesario —funcionando como apoyo para las renovables no gestionables, como la eólica y la fotovoltaica— sin provocar subidas de precio.

 

Jueves, 6 de septiembre de 2018
Secretaría de Economía, Energía y Modelo Productivo