La última Encuesta de Población Activa (EPA) vuelve a reflejar que persisten importantes problemas en nuestro mercado de trabajo. Por ello, no podemos seguir dejando de lado a millones de personas en condiciones de trabajo precarias. Es el momento de revertir las últimas reformas laborales para garantizar empleos estables y de calidad, lo que significa acabar con la temporalidad (en el último trimestre se ha situado en 26,8 %) y, especialmente, con las siguientes cuestiones:

En primer lugar, la crisis económica ha supuesto un aumento muy importante de la parcialidad en el empleo (se ha incrementado desde el 12 % del total en 2008 al 16,2 % actual). Esto se refleja en:

  • Una elevada tasa de subempleo (trabajadores y trabajadoras que involuntariamente tienen un contrato a tiempo parcial), cifra que asciende a casi 1 de cada 10 ocupados. Si se suma la tasa de subempleo más la de desempleo, se alcanza más del 25 % entre personas parcial y totalmente paradas (gráfico 1). Esta situación se produce mientras más de 1,8 millones de asalariados y asalariadas desean trabajar más horas.

    Gráfico 1. Distintas medidas de la tasa de desempleo en España (2005-2018)

    Gráfico 1. Distintas medidas de la tasa de desempleo en España (2005-2018)

    Fuente: Elaboración propia a partir de Microdatos de la EPA

  • Una fuerte segregación por razones de género. La tasa de parcialidad de las mujeres es más del triple que la de los hombres (el 7 % frente al 24,5 %) y, por ello, 3 de cada 4 personas con contrato a tiempo parcial son mujeres. Las mujeres siguen asumiendo la carga del trabajo no remunerado de cuidados y lo compatibilizan con contratos a tiempo parcial en el mercado de trabajo.

    Gráfico 2. Horas disponibles por subempleados (en miles)

    Gráfico 2. Horas disponibles por subempleados (en miles)

    Fuente: Elaboración propia a partir de los Microdatos de la EPA

  • Otro aspecto complementario es que hay que considerar que el subempleo no se distribuye de forma homogénea entre las ocupaciones, de tal manera que son las denominadas «ocupaciones elementales» y las «ocupaciones de los servicios y vendedores» las que tienen un mayor subempleo, que a su vez son desempeñadas mayoritariamente por mujeres. Todo ello resulta en una elevada cantidad de horas disponibles por parte de mujeres subempleadas.
  • Además, no todas las personas subempleadas trabajan las mismas horas, sino que, como se puede observar en el gráfico 3, hay casi seiscientos mil trabajadores que tienen un contrato de menos de quince horas semanales. Esto indica que probablemente haya un gran número de personas con contrato a tiempo parcial que trabajan, efectivamente, más horas de las consignadas en su contrato.

    Gráfico 3. Distribución de los trabajadores subempleados

    Gráfico 3. Distribución de los trabajadores subempleados

    Fuente: Elaboración propia a partir de los Microdatos de la EPA

  • Analizando los propios datos de la EPA, esta situación se produce a la vez que existen jornadas laborales de duración excesiva. Se trabajan alrededor de 5,2 millones de horas extraordinarias cada semana (de las que prácticamente la mitad no se pagan), lo cual fomenta un presencialismo improductivo y refuerza la división sexual del trabajo.

En segundo lugar, siguen persistiendo elevadas tasas de desempleo:

  • La caída de la tasa de paro oculta que ha habido una insuficiente creación de empleo: diez años después de iniciarse la crisis económica y social, hay todavía 1,4 millones menos de empleos que en 2007. Esto supone que falta por recuperar casi el 40 % del empleo destruido durante la crisis.
  • El paro de larga duración se cronifica. Más de 1 de cada 3 parados es un parado de larga duración (busca empleo desde hace más de dos años), cuando en 2007 eran poco más de 1 de cada 10. La persistencia de una tasa tan elevada puede provocar una mayor caída de la población activa, reduciéndose el desempleo por la vía de expulsar a más trabajadores y trabajadoras del mercado laboral.

En conclusión, es fundamental afrontar una auténtica lucha contra la precariedad laboral. Para conseguirlo, Unidos Podemos ha presentado una proposición de ley contra la precariedad y por la estabilidad en el empleo que propone:

  • Reforzamiento de la causalidad. Eliminación de la mayoría de causas de la contratación temporal. Solo podrá celebrarse un contrato de trabajo de duración determinada por razones de carácter productivo y organizativo.
  • Creación de una cláusula anticoncatenación de contratos temporales en una misma empresa (si se sobrepasa un tiempo determinado, el último temporal contratado pasa a ser fijo).
  • Regulación del contrato a tiempo parcial para evitar el descontrol del horario, abuso de horas extra trabajadas, etcétera, y concesión de mayor poder a la Inspección de Trabajo tanto para los contratos temporales como para el control de horarios en el tiempo parcial.
  • Penalización en la cotización empresarial a la Seguridad Social por contingencias comunes a aquellas empresas que superen determinados umbrales de contratos precarios.

26 de julio de 2018