Desde Podemos y a través del Área de Medio Ambiente, Energía y Políticas Urbanas queremos manifestar nuestra absoluta repulsa y oposición a la “celebración” un año más del Toro de la Vega el 15 de septiembre, en Tordesillas.

Sabemos que no se trata solo de un caso aislado inscrito en las brutales tradiciones seculares de maltrato animal en diversas partes de la geografía española, en las que las víctimas mayoritarias de las fiestas populares no son solo los toros sino que también hay otros animales que sufren esta violencia: decapitación de aves, lapidación de ardillas y palomas, burros arrastrados, la cabra lanzada desde el campanario, etc. (algunas ya han sido abolidas por ley, lo que indica que es posible hacerlo a pesar de la resistencia inicial, y por mucha tradición histórica que se argumente).

Desde Podemos queremos señalar en concreto este caso ya que el Toro de la Vega representa un símbolo del inicio de la necesaria toma de actuaciones frente a actos de barbarie contra los animales, dada la proximidad de la fecha (15 de septiembre) y del encendido debate que provoca anualmente este evento.

El problema de este acto radica en el maltrato animal y en una serie de derechos que creemos que como sociedad avanzada deben de ser reconocidos para los mismos. El maltrato animal tiene multitud de implicaciones ambientales, sociales y económicas, que deberán estudiarse, pero algunos hechos concretos especialmente repulsivos deben de ser revisados con urgencia y modificados de carácter inmediato.

Mientras los dos partidos que han gobernado España los últimos 33 años han permitido esta tortura, Podemos da un paso adelante y señala que, si gobernara, automáticamente sería proscrita esta práctica infame y cruel. Multitud de intelectuales, artistas, organizaciones civiles, asociaciones de defensa de los animales, y millones de ciudadanos -tanto dentro como fuera de España- son contrarios a esta práctica cruel y desde Podemos apoyamos la postura de los detractores de este evento y la lucha social de los numerosos colectivos pro animal en pro de una sociedad más justa en la que se promueva el respeto hacia los otros seres vivos.

Debemos ser críticos con quienes somos y quienes queremos ser, no queremos ser una sociedad injusta, cruel ni dar esa imagen al exterior sobre nuestras fiestas populares.

La tortura del Toro de la Vega es el desquite y la compensación que un pueblo tradicionalmente oprimido ha tenido para soportar el nivel de violencia cotidiana que se ejercía contra él. El espectáculo de la violencia y la tortura no puede ser naturalizado, la sociedad que admite y celebra torturar animales está preparada para admitir otro tipo de torturas.

Razones éticas, sociales, económicas, ambientales e incluso estéticas aconsejan abolir definitivamente esta práctica del siglo XVI. Avancemos acorde a nuestro tiempo y mirando al futuro con el máximo respeto y responsabilidad hacia los seres vivos que nos rodean.