Ayer concluyó el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares en Roma. Durante 5 días, delegados de 65 países han debatido sobre los retos del presente para los movimientos populares y la humanidad. De esta forma se daba continuidad al trabajo ya comenzado en el año 2015 en Bolivia.

Organizados en torno a tres comisiones de trabajo, Pueblo y Democracia, Territorio y Naturaleza y Refugiados y Desplazados del mundo, los asistentes intentaron articular una agenda de trabajo que dé contenido a los ejes que sirven de lema y marco al encuentro: Tierra, Techo y Trabajo. Bajo estos tres grandes temas se trata de responder a las consecuencias nefastas que para la mayor parte de la humanidad tiene nuestro sistema económico y político internacional.

El diputado de Podemos Diego Cañamero asistió al Encuentro donde denunció la criminalización que viven los movimientos populares en nuestro país con ejemplos como la Ley Mordaza, diseñada por el gobierno expresamente para perseguir la movilización social contra sus políticas. El Sindicato Andaluz de Trabajadores, organización a la que pertenece Cañamero, también ha sufrido de primera mano esta persecución por defender la justicia social en Andalucía.

El Papa Francisco fue el encargado de clausurar el Encuentro. En su discurso, recordaba la necesidad de plantear propuestas integrales y estructurales a los problemas del presente:  «Cuando ustedes, desde su arraigo a lo cercano, desde su realidad cotidiana, desde el barrio, desde el paraje, desde la organización del trabajo comunitario, desde las relaciones persona a persona, se atreven a cuestionar las «macrorelaciones», cuando chillan, cuando gritan, cuando pretenden señalarle al poder un planteo más integral, ahí ya no se los tolera tanto porque se están saliendo del corsé, se están metiendo en el terreno de las grandes decisiones que algunos pretenden monopolizar en pequeñas castas. Así la democracia se atrofia, se convierte en un nominalismo, una formalidad, pierde representatividad, se va desencarnando porque deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad, en la construcción de su destino.»

Desde Podemos compartimos plenamente este análisis y creemos que, en un mundo que los privilegiados están conduciendo al abismo de la guerra permanente, es fundamental apostar por la democratización de las estructuras políticas y económicas en todos los niveles. En esta camino estaremos junto a los movimientos populares de todo el planeta que, parafraseando a otro histórico luchador de nuestra tierra, portan un mundo nuevo en sus corazones.