En la noche de ayer falleció Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución Cubana. La noticia ha conmocionado a todo el planeta y ya se han producido distintos pronunciamientos al respecto. Desde Podemos, queremos transmitir en primer lugar nuestras condolencias al pueblo cubano, que siente la pérdida de uno de los principales referentes de la Revolución de 1959 y de la historia del país en el último medio siglo. En ese sentido, ya hemos trasladado personalmente a su Embajada en nuestro país nuestro pésame y nuestro apoyo.

Fidel Castro no ha sido sólo un referente para Cuba, sino también para todos los pueblos de América Latina, las luchas descolonizadoras de buena parte de África y para todas aquellas luchas por la soberanía que -como la cubana- han ido aflorando en el panorama internacional en las últimas décadas. El propio Nelson Mandela reconoció que la intervención cubana en Angola, por ejemplo, fue clave para entender el fin del apartheid en Sudáfrica. En su larga trayectoria se evidenciaron también los límites y las contradicciones tanto de su propia experiencia como del contexto histórico en el que esta sucedía. Patria, dignidad, emancipación, justicia social: son todos significantes de un legado que está hoy por repensar y analizar, con rigor y espíritu crítico, huyendo de hagiografías pero también de simplificaciones. La historia le absolverá, como dijo en unos de sus célebres discursos, o no; pero sin lugar a dudas con la muerte de Fidel Castro se pierde a uno de los personajes internacionales más influyentes y carismáticos del último medio siglo.

Cuba ha sido un ejemplo de solidaridad internacional sin parangón en la región, con programas de cooperación innovadores que -con menos recursos que otros países- ha logrado unos resultados que han beneficiado a millones de personas más allá de las fronteras de una isla del Caribe con poco más de once millones de habitantes. Recientemente, sus programas de cooperación con África para responder a la epidemia de Ébola han sido un éxito y se reconocieron internacionalmente. La diplomacia cubana, bajo el liderazgo de Fidel, ha sido uno de los cuerpos con más peso e influencia de una región hermana como la iberoamericana. Su peso en la mediación en conflictos regionales e internacionales, como en el actual proceso de paz colombiano entre el Gobierno y las FARC, da buena muestra de ello. Tampoco puede perderse de vista la alerta que dio al mundo Fidel, en uno de sus últimos discursos, sobre los riesgos de los biocombustibles para los precios de los alimentos y el acceso de los pobres a la alimentación. Fue quizás su última llamada de atención al mundo, y con un gran eco e impacto.

En estos momentos en los que se volverá a abrir la cuestión del futuro de Cuba, desde Podemos consideramos que todos los desarrollos políticos y económicos que puedan producirse en la isla deberán ser siempre fruto de la voluntad del pueblo cubano. A las conquistas de la revolución, que no deben olvidarse y son dignas de consolidarse, les corresponde ahora una profundización de la apertura en la esfera civil. Nuestra organización se situará siempre contra cualquier tipo de injerencia exterior o interferencia ante una decisión que corresponde exclusivamente al pueblo cubano.

Esperamos que nuestro país esté a la altura de las circunstancias, para lo que desde Podemos entendemos necesario que España juegue un papel activo en el proceso de cambios que se ha abierto en Cuba, y que tras la muerte de Fidel, se tratará de acelerar por parte de algunos sectores, dentro y fuera del país. Por ello, es preciso que se abandone el perfil ideologizado y economicista de nuestra política exterior hacia la región, lo que ha explicado en buena medida el rol más que secundario que hemos tenido hasta el momento respecto a otros países de nuestro entorno en este asunto. En su lugar es necesario que se asuma un posicionamiento más rico y a la altura de un país con el cual mantenemos fuertes lazos históricos y culturales. Ante la incertidumbre que despierta cualquier momento de cambio de esta magnitud, el apoyo del resto de países debe ser especialmente respetuoso y equilibrado. Es preciso, además, que se produzca de manera inmediata e irreversible el fin del bloqueo, que ha golpeado de manera injustificable al pueblo cubano a lo largo de todas estas décadas.

Hasta siempre.