Con ocasión de la IV Cumbre de los Jefes de Estado o de Gobierno de los Países del Sur de la Unión Europea celebrada hoy en Roma, la Secretaría de Europa de Podemos denuncia el fracaso de las políticas migratorias de la Unión Europea y sus consecuencias.

La política migratoria de la Unión Europea es atroz: 33.000 muertes desde el año 2000, y 3.116 muertes en el Mediterráneo en 2017, una cifra que se ha triplicado en las rutas hacia España durante el último año. La UE y los Estados miembros han convertido el Mediterráneo en la frontera más mortal del mundo, y los países de origen o tránsito de las migraciones, como Libia, Turquía o Sudán, en guardias fronterizos.

Ante esta situación, Podemos solicita el cese inmediato de la guerra contra las personas migrantes en las fronteras y en las rutas migratorias. Además, exige que se anule la financiación de los guardacostas libios que encarcelan y torturan a los refugiados en los campos de detención, situación de la que los Gobiernos europeos son cómplices.

Igualmente, Podemos plantea que los fondos de la UE para los refugiados no sigan financiando a las milicias genocidas de Sudán, puesto que es inaceptable que la UE esté enviando fondos provenientes de la cooperación al Ejecutivo de Omar al Bashir —en busca y captura por la Corte Penal Internacional, con cargos de crímenes de guerra y genocidio— con el fin de detener los flujos migratorios hacia Europa.

Además, hay que incluir y valorar cómo el cambio climático conllevará un incremento en la movilidad humana y en las peticiones de asilo de aquellas personas forzadas a desplazarse hacia Europa desde los países afectados por la crisis climática. Las conexiones entre las perturbaciones meteorológicas y el aumento de las solicitudes de asilo son obvias, y es nuestra responsabilidad cambiar el modelo energético y agroalimentario, reducir el transporte y revertir la globalización económica.

Desde Podemos, se reclama:

  1. La necesidad de trabajar en la adopción de una política común de asilo, garantista y respetuosa con el derecho de asilo y, en tanto se desarrolla, exigir a las instituciones europeas la derogación inmediata del Protocolo Dublín III, que establece que la petición de asilo en la UE solo puede realizarse desde el país por el que se entró en la Unión.

  2. Habilitar vías legales y seguras de acceso al territorio, que posibiliten la solicitud de asilo en representaciones diplomáticas y creen corredores humanitarios.

  3. Garantizar sistemas sólidos de atención y acogida: permitir la solicitud de asilo, tratar estas solicitudes con justicia, reasentar o reubicar aquellas más vulnerables y atender necesidades básicas como la educación y la atención de la salud, con especial atención a los niños y a las niñas (más aún quienes no vayan acompañados), a las mujeres y otros casos con necesidades específicas.

  4. Utilizar fondos para mitigar la crisis humanitaria y apoyar a la sociedad civil organizada. Invertir en operaciones de búsqueda y salvamento, prestando de inmediato ayuda a las personas en dificultades.

  5. Abordar las causas que provocan estos éxodos y desplazamientos forzosos, actuando para ello en los países de origen y de tránsito. Es necesario dar un giro de 180 grados a la actual política exterior española y comunitaria, actualmente centrada en el refuerzo creciente de la seguridad y la depredación de recursos a cualquier coste, para que pivote sobre la defensa y el fomento de los derechos humanos, la democracia, la paz y la justicia social en todo el mundo.

Miércoles, 10 de enero de 2018
Secretaría de Europa