La ciudadanía británica ha infligido en las urnas una derrota sin paliativos a Theresa May. La Primera Ministra convocó estas elecciones con el objetivo de barrer a la oposición, consolidar su mayoría absoluta y reforzar la estrategia de un Brexit duro para la negociación con Bruselas. Esa operación ha resultado en un balance desastroso: los conservadores han perdido 12 escaños, están lejos de la mayoría absoluta en el parlamento británico, y ahora para formar gobierno están a merced del Democratic Unionist Party de Irlanda del Norte, un partido homófobo y retrógrado, que niega el cambio climático y ha atacado repetidamente tanto los derechos LGBT como los de las mujeres.

Claro que no se trata sólo de una derrota de May. Tras una sensacional campaña, Jeremy Corbyn ha obtenido unos resultados históricos, con una remontada de 20 puntos respecto a lo que indicaban las encuestas hace apenas dos semanas, pese a las constantes difamaciones y ataques mediáticos, y contando con muchos menos recursos que los conservadores. En un escenario polarizado intencionadamente por May en torno a la xenofobia y el miedo, Corbyn ha llevado a la esfera pública otra conversación, un proyecto de país centrado en la defensa de la democracia, los derechos humanos y la justicia social, que ha conectado con las necesidades reales del pueblo británico e ilusionado a millones de sus compatriotas. Con su magnífico resultado, el primero al alza para el laborismo desde 1997, Corbyn ha enterrado definitivamente la tercera vía de Tony Blair allí donde nació. Esta campaña ha demostrado que se puede sumar mayorías sociales en torno a principios y propuestas radicalmente alternativos y contrapuestos a los del establishment; como el de Sanders o Mélenchon, entre otros, el resultado de Corbyn señala que el espacio del cambio político, radical y democrático, se abre camino de un lado y otro del Atlántico. Aún no son resultados suficientes, pero sí indican que la alternativa ya existe, que se abre paso y marca un claro horizonte de futuro.

En definitiva, este resultado muestra que existe un proyecto alternativo, plausible y real a las políticas de xenofobia y austeridad que dominan el Reino Unido y Europa. Esta alternativa, como han mostrado las elecciones, pasa por reorientar la economía hacia los derechos de las personas y la salvaguarda de la riqueza común, y por responder a las amenazas que viven nuestras sociedades con más democracia, más convivencia, más justicia social y más comunidad, y no con menos. Desde Podemos seguiremos apoyando al laborismo británico y a todos nuestros socios y aliados en la construcción de ese proyecto de sociedad más justo y democrático que está llamado a refundar Europa y cada una de nuestras sociedades. Hoy, mañana y siempre, este debe ser el horizonte y la dirección de nuestro trabajo político: #ForTheMany, Not The Few.