Tras un intenso debate parlamentario y muchas horas de incertidumbre y tensión, el Congreso de Argentina ha aprobado hoy el Proyecto de Ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo. A pesar de haber sido un resultado muy ajustado —131 votos a favor, 123 en contra y 1 abstención—, y de que aún falta que vote el Senado para que sea aprobado de manera definitiva, se trata de un avance histórico en el reconocimiento del derecho y la capacidad de decisión de las mujeres sobre sus propios cuerpos y sus propias vidas.

Hoy en día el aborto sigue siendo ilegal en Argentina, salvo en aquellos casos en que la vida de la madre corra peligro o el embarazo haya sido fruto de una violación. La legislación, que se remonta a 1921, contempla penas de entre uno y cuatro años de prisión para aquellas mujeres que interrumpen su embarazo. Según diversas estimaciones, entre trescientas cincuenta mil y cuatrocientas cincuenta mil mujeres abortan cada año en Argentina. En 2016 fueron cuarenta y siete mil las que precisaron atención hospitalaria debido a complicaciones derivadas del hecho de interrumpir un embarazo, y cuarenta y tres de ellas fallecieron por causas perfectamente evitables en una sociedad moderna.

El proyecto de ley aprobado hoy por el Congreso legaliza la interrupción del embarazo hasta la semana catorce; amplía el plazo en casos de violación, de riesgo de vida para la madre o de malformación fetal; y supone un paso más en los derechos reconocidos a las mujeres y a las niñas en Argentina y en las demandas históricas del movimiento feminista en relación con el reconocimiento de la autonomía de las mujeres.

Desde Podemos queremos saludar este importante avance en la lucha por una sociedad más justa e igualitaria, donde las mujeres vean respetados plenamente sus derechos. Queremos felicitar especialmente al movimiento feminista argentino por contribuir a sentar un precedente tan importante también para otros Estados en la región. Hoy Argentina —al igual que ha hecho Irlanda recientemente— ha enviado una señal poderosa y esperanzadora al mundo: la lucha global por los derechos de las mujeres es imparable, y una condición indispensable para cualquier democracia digna de ese nombre.

14 de junio de 2018