El asesinato el pasado 14 de noviembre del comunero mapuche Camilo Castrillancanca durante una operación de los Carabineros chilenos en la comunidad de Temucuicui (Araucanía) no sólo no ha sido aclarado sino que ha provocado graves protestas en todo el país que no han cesado desde entonces.

La policía chilena admitió que uno de sus agentes destruyó vídeos de la operación tras las acusaciones de un adolescente de 15 años, herido y golpeado por los Carabineros, que acompañaba a Catrillanca. Pese a la gravedad de los hechos, en un primer momento, el Intendente de Araucanía y el General Director de Carabineros trataron de relativizar los hechos y justificar el violento operativo policial como una operación contra robo de vehículos. El Frente Amplio, organizaciones de los pueblos mapuches, de derechos humanos, la Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y Amnistía Internacional Chile exigieron una investigación para aclarar los hechos y sancionar a los responsables.

El Frente Amplio, cuya candidata Beatriz Sánchez quedó en tercer lugar en las pasadas elecciones presidenciales, exigió también responsabilidades políticas, que empezaron a producirse con la dimisión del Intendente de la Araucanía el 20 de noviembre, así como la desmilitarización y uso de operativos especiales en Wallmapu. Estas regiones sufren una política de Estado que reprime a los pueblos originarios, objeto de sistemáticas políticas discriminatorias. Esa discriminación estructural, que hunde su origen en la colonización española, afecta de forma especialmente grave a las mujeres, movilizadas en defensa de sus derechos en asociaciones rurales.

Desde su llegada a la presidencia, el Gobierno de Sebastián Piñera ha reforzado estas políticas represivas contra un conflicto político y social de amplio calado para los pueblos de Chile con medidas militares, operativos de excepción como el llamado Comando Jungla y el llamado plan Araucania. El Estado hoy sigue sin poner en marcha políticas de reparación, reconocimiento, diálogo y entendimiento entre los pueblos de Chile, igual que, en otros terrenos, hace oídos sordos a las ejemplares luchas feministas y por la educación pública y gratuita que en los últimos años han dado ejemplo al mundo entero.

Desde Podemos expresamos nuestra más rotunda condena ante el asesinato de Camilo Catrillanca y nos sumamos a las exigencias de una justa investigación y la desmilitarización de la zona, así como apoyamos las demandas de nuestras fuerzas aliadas para acabar con siglos de maltrato y discriminación.