Al menos 49 personas han sido asesinadas y otras 48 han resultado heridas esta mañana en un doble atentado terrorista contra dos mezquitas del centro de la ciudad de Christchurch (Nueva Zelanda). La policía neozelandesa ha detenido a tres personas, presentado cargos de asesinato contra una de ellas, y ha desactivado los artefactos explosivos que guardaban en sus coches. Además de retransmitir la masacre en directo a través de redes sociales, se sabe que uno de ellos se ha responsabilizado del atentado y ha distribuido un manifiesto xenófobo en el que explica las motivaciones del mismo. En el texto, de contenido claramente vinculado al supremacismo blanco y al odio a las personas musulmanas y a las migrantes, a quienes define como “invasoras”, alega que hay que «reducir directamente el número de inmigrantes hacia territorios europeos” y se declara “etno-nacionalista y fascista”, admirador de Trump y del líder del partido pro nazi de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Además, hace referencia a viejas batallas entre cristianos y musulmanes, asesinatos de extrema derecha en España e Italia y afirma haber mantenido contacto con Anders Breivik, el terrorista noruego de extrema derecha que asesinó a 77 personas en 2011.

Desde Podemos queremos expresar nuestro horror y nuestra solidaridad con las víctimas de este atentado, sus familiares y seres queridos. Las palabras siempre quedan cortas ante semejantes vulneraciones de los Derechos Humanos. También nos sumamos a la condena de la Primera Ministra de Nueva Zelanda, Jacinta Ardern, que ha calificado el atentado terrorista como de “extrema ideología y violencia” y ha recalcado que entre las víctimas podría haber personas inmigradas o refugiadas que eligieron hacer de Nueva Zelanda su hogar. “Y es su hogar. Ellas son nosotras. La persona que ha perpetrado esta violencia contra nosotros, no lo es”.

Ese “nosotros y nosotras” somos todas las personas que aspiramos a una vida en paz y plena libertad, con derechos, a salvo del miedo y de la violencia. Por esa razón, nos oponemos a cualquier ataque terrorista y a aquellas personas y grupos que buscan promover el odio, el racismo, la xenofobia, la islamofobia, el antisemitismo, el machismo, el integrismo y cualquier otra discriminación. Los argumentos reflejados en el manifiesto están en línea con los de otros grupos fundamentalistas que pretenden enfrentar a las personas de diferentes religiones y grupos étnicos, promover el odio y generar el caos en nuestras sociedades.

En una época en la que los discursos del odio crecen en todo el mundo y grupos terroristas siguen cometiendo masacres en países como Siria, Pakistán, Afganistán o Nigeria dejando una espiral de destrucción y violencia, creemos rotundamente que el único escenario posible pasa por la defensa decidida, incuestionable y permanente del Estado de derecho, del derecho internacional, de la democracia y los derechos humanos en toda su extensión y su vigor.