En medio de la preocupación por la situación de las personas migrantes (en especial africanas que viven en Libia), agravada por las imágenes de subastas de esclavos que provocaron protestas en París y Bamako, se ha celebrado la V Cumbre UE-África los pasados 29 y 30 de noviembre en Abidjan (Costa de Marfil). Sus conclusiones han vuelto a mostrar que las políticas europeas seguirán orientadas al cierre, militarización y externalización de sus fronteras y del control migratorio a cualquier precio y sin importar las violaciones de derechos humanos, siguiendo el ejemplo de España en su frontera sur y la UE con Turquía. La Cumbre, entre otras medidas, ha aprobado un programa de retorno para 3.800 personas migrantes atrapadas en Libia sin que se hayan incorporado garantías expresas de que se realizará cumpliendo la legislación internacional de derechos humanos y garantizado protección a quien sufran violaciones de derechos humanos. Tampoco se recoge compromiso alguno de la UE para ofrecer plazas de reasentamiento para dichas personas.

Según la Unión Africana, entre 400.000 y 700.000 personas están atrapadas en Libia, expuestas a detenciones arbitrarias, torturas, trabajos forzados, asesinatos, violaciones, extorsión y explotación, que afecta especialmente a las mujeres. En mayo la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) elevó una denuncia la Corte Penal Internacional tras certificar la existencia de compraventa de personas migrantes negras en Libia.

A pesar de que esta situación es conocida desde hace tiempo, la Unión Europea y sus estados miembros continúan priorizando medidas para impedir la llegada de personas refugiadas y migrantes a Europa. Mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, proponía la creación de campos de personas refugiadas en Libia, Italia aumentaba sus trabas a las operaciones de rescate de las ONG en el Mediterráneo. Un mar convertido en el mayor cementerio de personas migrantes en el mundo en el que, entre enero y octubre del 2017, morían otras 2.726 personas sin que la UE haya adoptado medidas eficaces para rescatarla. Al contrario, ha continuado financiado y entrenado a las diferentes autoridades libias para que realicen, en su nombre, tareas de control de fronteras pese a las denuncias de Naciones Unidas de que hay funcionarios libios involucrados en subastas de esclavos y trata de seres humanos.

En este contexto, el dos de diciembre se celebró el Día Mundial contra la Esclavitud para recordar que en la actualidad 25 millones de personas están atrapadas en trabajos forzosos: 16 millones de personas, víctimas de trata con fines de explotación laboral en trabajo doméstico, construcción y agricultura; 5 millones víctimas de explotación sexual forzada y cerca de 4 millones de trabajos forzosos impuestos por su Estados. Además, 15 millones de mujeres son víctimas de matrimonios forzados, según datos de Naciones Unidas.

Es hora de cambiar el rumbo de las políticas de la UE y de sus relaciones con los países africanos. Desde Podemos exigimos a los gobiernos europeos y africanos la adopción inmediata de medidas respetuosas con los derechos humanos y la equidad de género tanto en sus políticas comerciales, de seguridad y lucha contra el terrorismo, de apoyo a la juventud o el desarrollo como en sus políticas de cooperación migratoria. Además, la UE y sus países miembros deben apostar por una política común de asilo respetuosa con la legislación internacional de derechos humanos, por vías legales y seguras de acceso, sistemas sólidos de atención y acogida, así como por aportar fondos para mitigar la crisis humanitaria y apoyo a las sociedades civiles de los países afectados y abordar las causas de los éxodos.

En el caso de Libia, exigimos la liberación de todas las personas migrantes retenidas en centros de detención, el respeto de sus derechos, incluido sus derecho a la verdad, justicia y reparación por los casos de esclavitud, tortura, violencia sexual o asesinatos. Cualquier acuerdo con las autoridades libias debe estar supeditado al respeto de los derechos de las personas migrantes. La UE y España deben involucrarse en una solución plenamente libia para avanzar en una solución política al conflicto libio, respetuosa con la diversidad del país, que vive en el caos de varios Gobiernos, milicias, bandas criminales y grupos terroristas.