Este año, 2017, España celebra, en su capital, el WorldPride: la celebración mundial del Orgullo LGTBI. 2017, un año en que se cumplen 12 del matrimonio igualitario, 10 de la ley de identidad de género y 40 desde que la comunidad LGTBI saliera por primera vez en este país a la calle a reclamar sus derechos.

Mucho ha cambiado desde entonces y, sí, estamos alegres. Pero no conformes.

Alegres porque 40 años después de aquel primer paso somos, según el Pew Research Center, el país más tolerante y menos LGTBIfóbico del mundo. Un orgullo que debemos a la comunidad LGTBI, a su lucha incansable.

Pero no conformes, no. Porque el 53% del alumnado ha presenciado discriminación LGTBIfóbica, por la cual hace dos años el joven Alan se suicidó; y el 42% cree que el profesorado hace poco o nada cuando se produce; y el 15% considera que las personas LGTBI son seres inferiores que no merecen la misma consideración. Porque el 70% de la comunidad LGTBI ha vivido situaciones de exclusión en el ámbito laboral. Como ese 35% de la comunidad trans que directamente sufre desempleo y ese 48% que ha tenido, por ello, que ejercer o ejerce la prostitución. Porque la ley de identidad de género es patologizante y obliga a la esterilización a quienes quieran que en su documento de identidad figure su identidad de género sentida. Porque la ley de reproducción asistida excluye a las mujeres lesbianas. Porque aún no hay regulación de los delitos de odio. Porque queda mucho todavía.

Y porque queda tanto, todavía, y porque después de estos 40 años nos hemos acostumbrado a que luchando y empujando se acaba ganando siempre, seguimos. Por eso seguimos y hoy, 4 de mayo, a las 17 horas, registraremos en el Congreso de los Diputados (y las diputadas) una Proposición de Ley contra la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales, y de igualdad social de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales. Una ley que es el trabajo de los colectivos: la FELGTB, principalmente, pero también de otras entidades que han participado desde todos los lugares del Estado. Un paso más, otra lucha que sabemos que, como sociedad, gracias a la comunidad LGTBI, volveremos a ganar. Para, después, seguir luchando.