La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia se ha saldado con la victoria del candidato uribista, Iván Duque, que ha obtenido un 54% de los votos frente al 41,8% de Gustavo Petro. La participación alcanzó el 51%, un resultado histórico para una segunda vuelta presidencial en Colombia, lo que pone de manifiesto la importancia de lo que ha ocurrido en estas elecciones y el avance democrático que supone poder votar en las condiciones, aún precarias, del proceso de paz.

A pesar de su derrota, Gustavo Petro y Colombia Humana han alcanzado un resultado sin precedentes para una opción política progresista y radicalmente democrática como la suya. Ocho millones de colombianos y colombianas apostaron ayer por una profunda transformación social y política en el país. Es un resultado excelente y fuente de esperanza para el país, para la región, y para quienes creemos en unas relaciones internacionales más justas y democráticas entre naciones libres y soberanas.

Por esa razón, desde Podemos felicitamos a Gustavo Petro y a las millones de personas que, a su lado y empujando en la dirección de la paz y la justicia en Colombia, han logrado este hito histórico en una campaña por el cambio que apenas ha iniciado su andadura. Millones de personas enviaron ayer un rotundo mensaje de apoyo a los movimientos feministas, ecologistas o de derechos humanos y un claro mandato para que continúen trabajando por el cambio en Colombia. Como afirmó el propio Petro ayer en su discurso, volvemos al Senado no a ver cómo se negocian los articulitos sino para recorrer las plazas públicas”. Desde la cercanía y la solidaridad, Podemos acompañará y empujará de forma entusiasta esa tarea en los próximos años.

El período que se abre ahora en Colombia será complejo. Iván Duque, el presidente electo, deberá elegir entre dos posibilidades: o bien opta por satisfacer los intereses de las oligarquías colombianas y la derecha más dura que le ha respaldado estas elecciones, representada en el proyecto del expresidente Álvaro Uribe; o bien opta por no retroceder en los pequeños pasos que ya se han dado hacia la paz en Colombia desde la firma de los Acuerdos de La Habana. Una paz que, conviene recordar, ha permitido que por primera vez en mucho tiempo se haya podido debatir y votar en condiciones de seguridad aceptables entre dos proyectos políticos claramente diferenciados.

En este contexto, esperamos que la comunidad internacional y, especialmente, la Unión Europea y el Gobierno español, apoyen la continuidad de la implementación de los Acuerdos de Paz de la Habana y también la negociación pendiente con el ELN. Ese apoyo será clave para que Duque opte por la paz y para que las fuerzas oscuras que representa Álvaro Uribe pierdan capacidad de influencia.

Estas elecciones han confirmado que el deseo de cambio en Colombia ha llegado para quedarse. Aunque ese deseo no se haya materializado aún en la presidencia de la República, estamos sin duda ante un punto de inflexión en la historia de un régimen político que siempre se ha inclinado en favor de los poderosos. Nuestra organización trabajará sin descanso para que la esperanza de una Colombia más humana y mejor, que se ha manifestado con fuerza este 17 de junio, se convierta en realidad lo más pronto posible.