Khadija Okkarou, una mujer de diecisiete años de Beni Mellal, denunció a mediados de agosto en la plataforma YouTube haber sido secuestrada, violada y torturada por un grupo de hombres durante casi dos meses. Los presuntos agresores marcaron su piel con cigarrillos y le tatuaron esvásticas nazis y otros símbolos denigrantes, además de mantenerla sin comida, sin bebida y sin atender a sus necesidades más básicas. Aunque al menos doce hombres han sido detenidos por este hecho, desde Podemos nos sumamos a la preocupación de la sociedad marroquí, habida cuenta de que en Marruecos, solo en 2017, hubo mil seiscientos casos de violación, el doble de los que se registraron en 2016, según datos de la Fiscalía marroquí.

Nos unimos al clamor de parte de la ciudadanía marroquí, ese mismo clamor que consiguió que en 2014 se derogara el artículo 475 del Código Penal, que permitía que el violador de una menor se librara de la pena a cambio de contraer matrimonio con su víctima. Esta derogación surgió a partir del caso de Amina Filali, quien se suicidó con dieciséis años tras ser obligada a casarse con su agresor. Sin embargo, dadas las insuficiencias ―según las organizaciones de derechos humanos― de la reciente Ley contra la Violencia de Género, aprobada en febrero de 2018, con penas y multas para los agresores, nos comprometemos a seguir el caso de cerca y pedimos justicia para Khadija y para todas las supervivientes de violencia machista en Marruecos.

De igual modo, aplaudimos la reacción del pueblo marroquí y de organizaciones como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, similar a la acontecida en España con la víctima de la agresión de La Manada, que se está movilizando a favor de Khadija y está recogiendo firmas en una plataforma para pedir justicia, tratamiento psicológico y sanidad gratuita con el fin de que la joven pueda rehacer su vida. Ambos casos muestran cómo las sociedades marcan el sentir democrático de un país y a las instituciones les toca estar a la altura. Las redes sociales también se han hecho eco de la brutal agresión bajo el hashtag #Justiciaparakhadija (#كلنا_خديجة) y, al igual que las miles de personas que quieren cambiar el futuro de las mujeres en Marruecos y en todo el mundo, nosotras también gritamos: «Khadija podría ser yo, Khadija podrías ser tú».

Por un futuro digno y en paz para Khadija y todas las mujeres. Por la erradicación de las violencias contra las mujeres, ya sean las temporeras migrantes en Huelva, cualquier mujer en cualquier calle de nuestro país o las compañeras marroquíes.

Secretaría de Feminismos Interseccional y LGTBI
Secretaría Internacional