1. El debate sobre los PGE representa una oportunidad para impulsar un cambio en la orientación de las políticas económicas aplicadas en España desde el inicio de la crisis, pues servirá para empezar a revertir los recortes aplicados por el Partido Popular, combatir la desigualdad y extender derechos. Es una oportunidad para comenzar a reconstruir el contrato social, dinamitado por las políticas de austeridad de esta última década.

  2. Esta oportunidad ha sido posible, en gran medida, por el empeño de Unidos Podemos para conformar una mayoría política que permitiera el éxito de la moción de censura, y por nuestro empeño en poner estas medidas en el centro de la negociación política del acuerdo presupuestario firmado con el Gobierno.

  3. El proyecto de Presupuestos presentado en el Congreso por el Gobierno contiene aquellas medidas del acuerdo que tienen impacto directo en los PGE. Sin duda, se trata de medidas que contribuirán a mejorar el bienestar de la mayoría social y que no se hubieran llevado a cabo sin la posición firme de Unidos Podemos en todo el proceso de negociación. Estas «medidas moradas» del proyecto de presupuestos permitirán revalorizar las pensiones con el IPC y subir las pensiones mínimas, eliminar el copago sanitario para más de 5 millones de pensionistas, elevar un 40% la inversión en atención a la dependencia e impulsar un 6,5% el gasto en I+D.

  4. Y esto ha sido posible porque hemos trabajado a fondo para que estos presupuestos incluyeran medidas a favor de la justicia fiscal, para que quienes más ganen contribuyan al sostenimiento de los servicios públicos fundamentales y a financiar la inversión pública. España no puede seguir permitiéndose que los privilegios fiscales de las minorías se traduzcan en recortes de derechos para la mayoría, por eso estos presupuestos elevan el impuesto sobre el patrimonio para las fortunas de más de 10 millones de euros, elevan el IRPF a quienes ganan más de 10.000 euros al mes, y fijan un impuesto mínimo de sociedades del 15% para que los grandes grupos empresariales contribuyan como les corresponde a Hacienda (al tiempo que el impuesto de sociedades se reduce en dos puntos para las pymes).

  5. El acuerdo que firmamos en octubre, sin embargo, no se agota en el contenido de los Presupuestos Generales del Estado. Incluye también otras medidas cuya implementación exige voluntad política por parte del Gobierno y la puesta en marcha de otros mecanismos legales. Una de estas medidas, de las que nos sentimos especialmente orgullosos y orgullosas, es la mayor subida del Salario Mínimo Interprofesional producida en décadas, que mejorará las condiciones de vida de millones de personas. Sin embargo, vemos con mucha preocupación que otras partes del acuerdo no están poniéndose en marcha. Especialmente, la regulación de los alquileres, la derogación de los aspectos más lesivos de la reforma laboral o la reducción de la cuota de los autónomos que tienen bajos ingresos. Para Unidos Podemos, el acuerdo que alcanzamos con el Gobierno es indivisible y, por tanto, nuestro apoyo a los PGE está condicionado a su cumplimiento íntegro.

  6. El dogmatismo ideológico de la coalición Partido Popular–Ciudadanos, y su decisión de poner sus intereses electorales por delante de la mejora de la vida de la ciudadanía, ha propiciado una situación sin precedentes: han obligado a presentar unos presupuestos ajustados a un objetivo de déficit más estricto que el que la propia Comisión Europea había admitido (1,3% frente al 1,8%). Nunca antes un Parlamento de ningún país había exigido a su Gobierno que renunciara a la puesta en marcha de inversiones públicas que las autoridades europeas han considerado compatibles con las reglas fiscales.

  7. El Partido Popular y Ciudadanos tendrán que explicar a la ciudadanía esta decisión incomprensible desde el punto de vista del bienestar social. En cualquier caso, Unidos Podemos no se siente comprometido con este objetivo, que no responde en absoluto a los intereses genuinos del país, y el Gobierno tampoco debería condicionar la ejecución del presupuesto a cumplirlo a toda costa. Por ello, Unidos Podemos vigilará para que, una vez aprobado el presupuesto, todas las medidas incluidas en él se apliquen íntegramente y para que no se aprueben después recortes justificados en el cumplimiento de este objetivo de déficit.

  8. Esperamos además que el Gobierno trabaje para que el Senado pierda a lo largo de 2019 un derecho a veto de la senda de déficit que resulta espurio.

  9. Más aún: lo que necesitamos es abandonar el marco ideológico impuesto por estas reglas fiscales, según las cuales la política presupuestaria ha de estar condicionada completamente por unos objetivos de déficit que no tienen justificación económica. Lo ocurrido en otros países europeos recientemente pone de manifiesto, de hecho, la crisis de este marco, y la existencia de márgenes de maniobra muchos mayores de los que se ha atrevido a recorrer el Gobierno hasta ahora. Sin duda, un primer y urgente paso debe ser reformar en profundidad de Ley de Estabilidad Presupuestaria, cuyo objetivo fundamental es institucionalizar la austeridad.

  10. La aprobación completa del acuerdo presupuestario que Unidos Podemos firmó con el Gobierno significaría un primer avance, pero son necesarios muchos más para girar hacia la dirección que el país necesita. Debemos seguir impulsando otra política social y económica, centrada en la consolidación de derechos y en la mejora de los servicios públicos, y no en su recorte; en la lucha contra la desigualdad, y no en su incremento mediante la ampliación de los privilegios fiscales, como proponen PP y Ciudadanos; en combatir la precariedad, y no enquistarla manteniendo la reforma laboral; en potenciar la inversión pública para promover la transición energética y un nuevo modelo de desarrollo en lugar de seguir insistiendo en la falsa competitividad de los bajos salarios. En los próximos meses, el conjunto de la ciudadanía tendrá que elegir entre avanzar en este camino que apenas empezamos a recorrer o volver a retroceder.

 

14 de enero de 2019