Primarias para las elecciones generales
Votación del 17 al 22 de julio en participa.podemos.info
Itziar Martínez De Apellániz Anzuola
Biografía
Nací en el año 70 y crecí (dolorosamente consciente de la desigualdad e injusticia social) en el escenario de los acontecimientos del 3 de marzo de 1976, en Vitoria-Gasteiz. En 1992 decidí trasladarme a Aragón. Desde 2007 resido en la Ribagorza de Huesca tierra que, desde el minuto cero, tuvimos que empezar a defender por las amenazas de REESA de instalar una autopista eléctrica que hipotecará su futuro. La ocupación que me da de comer es la de administrativo, a la que he dedicado muchos años en diferentes puestos tanto en la empresa privada como en la administración pública. Esta ocupación me mantiene en contacto con la realidad del día a día de muchas familias y empresas, unas afortunadas y otras no tanto. También me mantiene al tanto de las maquinaciones de la administración y de los mecanismos que utiliza para controlar y vigilar a los ciudadanos. Me enorgullezco de decir que soy graduada en Sociología. Quizá no parezca un título importante, pero cuando uno consigue una titulación universitaria por la UNED, residiendo a decenas de kilómetros de una biblioteca decente y sin posibilidad de acudir a clases presenciales terminar una carrera se convierte en una conquista vital. Mi trabajo de fin de grado "Antifeminismos en los medios de comunicación", me permitió implicarme en la investigación de los estudios de género, aspecto en el que me gustaría seguir profundizando e investigando siempre que me lo permitan mi ocupación profesional y mis responsabilidades familiares.
Motivación para presentarse
Me defino como feminista, socióloga, compañera, madre, luchadora, trabajadora y defensora de la igualdad de todas las personas. El sistema capitalista en el que estamos inmersos trata de convencernos de que todos somos iguales. La diversidad no existe. Solo existen individuos estandarizados con igualdad de oportunidades al nacer. Sin embargo sabemos que la realidad es muy diferente. La desigualdad no depende de nuestra voluntad individual. Quedarse sin trabajo, padecer una enfermedad o una discapacidad, envejecer, ser estafado por un banco, haber nacido en otro continente, ser joven, son circunstancias que escapan a nuestro control y, sin embargo, afectan a nuestras posibilidades de mantener una vida digna. Estos últimos años estoy siendo testigo de demasiados abusos a inmigrantes, de empresarios que juegan con la vida de sus empleados con impunidad. Vivo, horrorizada, un incremento de la desigualdad de género en el mercado laboral, en los medios y en las relaciones personales. Muchas personas están siendo privadas de sus derechos: a una educación pública de calidad, a una sanidad universal, a unos servicios sociales suficientes y dignos para todo el que lo necesite. Ha llegado el momento de dar un paso hacia adelante y comprometerse en la reconstrucción de una administración que defienda a los ciudadanos y ponga los derechos de la gente por encima de los intereses corporativos. Mi objetivo: acabar con la desigualdad y el primer paso: erradicar la desigualdad de género.



