Nacho Molina Arroyo
Biografía
Andaluz hace cincuenta años, he dejado atrás ya muchos pueblos, sabiendo que el siguiente rincón puede esconder lo mejor que me pueda pasar en la vida. Orgulloso de mi tierra, no practico el nacionalismo chovinista que sólo dejar ver tópicos y estereotipos; antes al contrario, el potencial de esta tierra es más que suficiente para ser capaces de escribir nuestro propio destino común. Cansado de injusticias, no me canso de buscar la manera de corregirlas. Ahora en el barrio más castigado de Sevilla, mañana donde el destino me ponga. Y en vespa, probablemente.... Son muchos años para 1500 caracteres: pegado al mundo del trabajo desde siempre, donde tanta gente es explotada, engañada, violentada en sus derechos, en su dignidad, he buscado siempre la forma de evitar los atropellos; muchas veces haciendo lo que había que hacer en ese momento. Militando donde he creído que podía aportar algo con lo que contrarrestar todo lo que hace que pase la vida de mucha gente sin encontrar espacios para su propia felicidad, me encanta refugiarme en la franqueza y la sapiencia de quienes ambicionan las cosas que no se compran con dinero. Mandela decía que no se es feliz sólo rompiendo tus cadenas, si no ayudando a que la gente se libere de las suyas. En eso estamos.
Motivación
Arremangarse para lo que haga falta. Todo el mundo tiene sitio y espacio para trabajar en este proyecto. Aquí todos los esfuerzos son importantes, igual de importantes. Podemos es, para mi, una proyección real de voluntades en un objetivo común: romper las reglas que nos han traído tanto dolor, tanta injusticia y tantos abusos...y el proyecto con el que comparto candidatura -Marea Andaluza- es una buena oportunidad de trabajar junto a compañer@s con quien comparto tantas cosas. No es un proyecto monolítico, precisamente esa es una de sus virtudes: una visión diferente para una misión común. Una organización tiene que estar viva, pegada a los problemas y al territorio, y para eso su gente tiene que ser ese territorio, parte indisoluble de la realidad que le rodea, y de la que hay tanto que aprender y corregir. Crecer, fortalecer esos lazos de solidaridad, madurar juntos una propuesta que destierre definitivamente unas políticas que nunca estuvieron al servicio de la gente. Y derrotar a quienes han querido llevarse nuestra ilusión, y devolvérsela a sus legítim@s dueñ@s. Por eso me presento al CCA, una gota más, un arremangado.



