Programa de Podemos
para un nuevo país

Presentación


En las elecciones del 28 de abril hay tres opciones: cualquiera de los tres partidos de Aznar (PP, Ciudadanos y VOX, que son básicamente lo mismo), el PSOE o Unidas Podemos.

Los tres de Aznar quieren llevarnos cuarenta años al pasado en libertades civiles y derechos de las mujeres y comparten idéntico programa económico: aumentar los privilegios fiscales de las grandes corporaciones y las grandes fortunas y seguir machacando a la gente trabajadora. Como es natural, esto genera miedo.

Frente a ese miedo, el PSOE representa la reacción más conservadora: mantener lo que hay, no avanzar como país. Cada vez que hay que enfrentarse a las eléctricas, a la banca o a los fondos buitre para defender los derechos de la gente, al PSOE le tiemblan las piernas.

La tercera opción el 28 de abril es Unidas Podemos, que, frente al miedo que produce el «trío de Colón», pone encima de la mesa la esperanza de los pensionistas, del 8M y de los jóvenes que alertan sobre el cambio climático y la convierte en la ambición de construir un país mejor.

Las personas que sabemos que la mejor manera de frenar a los jinetes de la extrema derecha es blindar derechos y mirar al futuro no nos conformamos con «lo que hay». Tenemos un proyecto de país valiente. Un proyecto de país que confía en nuestro pueblo para afrontar los retos y las oportunidades más importantes de nuestro tiempo y que lo hace cuidando a la gente trabajadora y poniendo la vida en el centro.

Este programa que tienes en tus manos dibuja esa España mejor que unos nos quieren robar y que otros no se atreven a construir.

Los portavoces mediáticos de los poderosos y sus brazos parlamentarios te dirán por tierra, mar y aire que «no se puede».

Es el mantra triste que sus dueños los obligan a repetir. Pero recuerda: hay una fuerza política que tiene las manos libres para cambiar las cosas porque no pide créditos a los bancos y no tiene exministros sentados en los consejos de administración del IBEX 35... y, sobre todo, recuerda que la historia no la escriben ni los medios que son propiedad de los bancos, ni los tertulianos, ni las cloacas ni las encuestas.

La historia la escribes tú.