El pasado 9 de abril tuvo lugar en Pamplona la última reunión interparlamentaria de Podemos. Se trata de un espacio de trabajo de los grupos parlamentarios en: los consells, los cabildos, las juntas forales, los parlamentos autonómicos, el Parlamento Europeo, el Congreso y el Senado. Su principal objetivo es poner en común experiencias, proyectos y compartir nuestras visiones de cómo los nuevos representantes del cambio trabajamos en las instituciones; en definitiva, buscar sinergias con las que seguir mejorando.

No cabe duda de que nos encontramos en un momento de suma importancia para la sociedad española. La nueva aritmética parlamentaria ha sustituido las sumas rápidas de escaños por reuniones de intercambio, negociaciones y documentos de trabajo.  No sólo está en juego un gobierno, sino un cambio importante en el país, en su marco de relación territorial, en la limpieza de las instituciones, disminuir la  desigualdad o la defensa de lo público. Por eso se está trabajando, pero el cambio ya es un hecho. Lo es en la vida cotidiana donde la ciudadanía se ha apropiado de la política; y lo es en los parlamentos y en los municipios donde ha entrado otra forma de mirar, hacer política y gestionar.

Desde el pasado mes de septiembre hemos articulado y tejido una metodología de intercambio de experiencias y de proyectos comunes. Nuestra experiencia en las instituciones debe servir para reforzar las demandas de la mayoría social. Después de grandes dosis de diálogo y de intercambio de ideas, la interparlamentaria de Podemos da sus frutos. La reunión de Pamplona ha servido para presentar públicamente las propuestas que se van a llevar a los parlamentos para hacerlos más abiertos. Eso incluye el escaño ciudadano, para que la gente pueda intervenir directamente en los parlamentos. También una propuesta de presupuestos abiertos, que permita un control ciudadano del gasto. Hemos llegado a las instituciones para cambiarlas y ponerlas al servicio de la gente. Eso exige que tengamos parlamentos más transparentes, más participativos, más igualitarios, más dinámicos y más democráticos; porque los que tenemos están anclados en el siglo XIX.

Encima de nuestras mesas de trabajo están las nuevas reformas estatutarias, en un estado de las autonomías que tarde o temprano debe abordar el reto de un profundo cambio constitucional. La última reforma de estatutos la realizó el Partido Popular en Castilla-La Mancha y su único objetivo diseñar un acceso a los escaños que perpetuara su estancia en el poder. Ahora por delante están las comunidades de Canarias, Madrid, La Rioja, Castilla y León o Cantabria. En ese contexto, queremos que la ciudadanía tenga la capacidad de decidir sobre cuestiones como el blindaje de derechos sociales, el modelo de desarrollo territorial o los servicios públicos como elementos fundamentales de nuestro sistema político y democrático.

La agenda interparlamentaria se completa con el debate sobre la financiación autonómica, el endeudamiento municipal y el apoyo a los municipios con gobiernos del cambio. Podemos no se presentó a las elecciones municipales, pero quiere corresponsabilizarse allí donde tiene concejales y contribuir con ideas y recursos, pero sin injerencias, en aquellas corporaciones locales con las que compartimos   políticas de cambio, aunque no estemos representados formalmente en ellas.

La última reunión ha servido para sacar dos ideas claras. Por un lado, que los grupos de Podemos ya no sólo reivindican, hacen control a los gobiernos y son feroces opositores, sino que saben gestionar mejor. Por otro, que este espacio contribuye a ese tránsito que hay que hacer poco a poco hacia un modelo de organización más apegado al territorio, más federal, en definitiva, con mayor autonomía de círculos y espacios autonómicos

Los grupos institucionales de Podemos somos conscientes de que la transformación de las instituciones, para ponerlas al servicio de la mayoría social más castigada por la crisis, y la extensión territorial del cambio político, son un enorme reto. Por eso, tenemos que trascender más allá de la lucha individual, e incluso de las estructuras del partido, para construir una alianza con la ciudadanía que impulse la construcción de una democracia social y participativa.

Pablo Echenique, José Manuel López, José García y Pablo Fernández son portavoces de Podemos en los parlamentos de Aragón, Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León y  forman parte de la Secretaría de Organización de Podemos.
Auxiliadora Honorato es diputada en el Congreso y Secretaria de Acción Institucional de Podemos.