Llevamos años viendo cómo el salario mínimo en España es uno de los más bajos de la Unión Europea. Ha bastado que Podemos presentase y sacase adelante en el Congreso de los Diputados una propuesta no de ley con el fin de subirlo (a 800 € en 14 mensualidades en 2018 y a 950 € en 14 mensualidades en 2020) para que el Gobierno de Rajoy se viese obligado a hacer un gesto —aunque insuficiente— en esta dirección.

 

Gráfico de la subida del SMI

Mira cómo queremos subir el salario Mínimo Interprofesional a 950 euros

Rajoy presume de que va subir el SMI un 8% en 2017. «Más que nunca», cacarea su bancada. Lo ha anunciado apenas unos días después de que la diputada de En Comú Podem, Aina Vidal, subiera a la tribuna el 22 de noviembre para defender un alza gradual hasta los 950 € en 2020. Es más: la propuesta salió adelante con el voto de la mayoría de los diputados y las diputadas, con la excepción de los diputados del PP.

 

Ante la realidad de un salario mínimo de miseria, que incumple los acuerdos internacionales, hemos presionado en esta dirección por varios motivos: no se trata de una medida importante solo por su componente social o por lo que pueda suponer en términos de una redistribución más justa de la riqueza, sino que es fundamental para la sostenibilidad del sistema de pensiones y para el equilibrio de nuestra economía.

 

Tanto la Carta Social Europea como el Comité de Derechos Sociales del Consejo de Europa establecen que el SMI debe suponer al menos el 60% del salario medio de cada país, mientras que en España apenas supera el 40%. Y además en nuestro país los trabajadores y las trabajadoras han perdido un 11% de poder adquisitivo desde el inicio de la crisis. Por el contrario, y en esta misma coyuntura, el 1% de la población española que más ingresos declara es hoy un 40% más rica. «Solo desde el cinismo se puede asegurar que los salarios no suben porque no hay dinero», afirmó nuestra compañera Aina Vidal Aina Vidal delante de los diputados del PP del PP.