En el día de hoy ha terminado en Marrakech la 22 Conferencia de Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como COP22. En esta conferencia los líderes mundiales pretendían concretar en acciones concretas el Acuerdo de París alcanzado en la COP21 en noviembre de 2015 y que, contra lo previsto, ha llegado a Marrakech en vigor tras haber sido ratificado por el número de países necesario. Esta Cumbre ha estado marcada por la victoria electoral de Donald Trump en la elecciones estadounidenses.

Desde Podemos consideramos que la COP22 no ha alcanzado sus objetivos y no se ha convertido en la “Cumbre de la acción” que concrete las medidas que hagan realidad el Acuerdo de París. Precisamente, si para algo ha servido ya la victoria de Donald Trump a los países más ricos (los más responsables históricamente del calentamiento global) es para intentar eludir sus obligaciones frente al cambio climático.

En lo que respecta a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, la COP22 no ha servido para corregir la insuficiencia de los planes nacionales que los gobiernos presentaron en París. A este respecto sobresale España que ha sido el país de la UE donde más han crecido los gases de efecto invernadero en los últimos años. La razón la podíamos comprobar en la propia Cumbre: el Presidente del Gobierno acudió a Marrakech para hacerse una foto junto al Rey Mohamed VI pero no para intervenir en el Plenario de la Cumbre. Esto deja muy claro las prioridades del gobierno actual frente a las necesidades inminentes que implica la adaptación frente al cambio climático. Además, creemos que esta debería haber sido la Cumbre de la triple A (Agricultura, Adaptación y África), pero sin embargo seguimos echando en falta más atención y compromiso con cada una de esas tres partes. Del mismo modo, en esta cumbre era primordial hablar de implementación, de cómo los escasos y poco ambiciosos compromisos de París podían llevarse a cabo, pero parece ser que a las potencias les cuesta mucho ponerse de acuerdo.

El cambio climático afecta especialmente a los países empobrecidos y a las poblaciones más vulnerables de estos y repercute directamente en las desigualdades globales. Tiene efectos también en las desigualdades de género o en las migraciones, con el número de «refugiados climáticos» creciendo anualmente. Sin embargo de la Cumbre no saldrá un compromiso claro de financiación pública para lograr frenar estos efectos sino promesas más o menos vagas sobre nuevos modos de financiación. Esperemos que la ciudadanía, como siempre, sea la que con su voz movilice y con su acciones diarias realice el cambio necesario en lo cotidiano para poder defender nuestra tierra, nuestra mar y a nuestra gente, la más afectada, la invisible, a la que nadie atiende.

Nuestra Eurodiputada Estefanía Torres, que ha formado parte de la delegación oficial de la Eurocámara que ha estado presente en las reuniones y en las negociaciones, sostiene que «cuando hablamos de cambio climático hablamos de hambre y de pobreza. Y hablamos de voluntad política para erradicarlas o de seguir siendo cómplices de un sistema injusto ambiental y socialmente hablando. De nada van a servir las Cumbres si seguimos permitiendo que gobiernen quienes no se presentan a las elecciones. ¿Cómo vamos a luchar contra el Cambio Climático mientras las instituciones son corrompidas por aquellos que gobiernan en la sombra, como es el caso de las petroleras?»

En Podemos seguiremos apostando por hacer de la lucha contra el cambio climático una prioridad política que requiere soluciones radicales que vayan a la raíz de las causas que lo generan. Para ello, necesitamos acometer en nuestro país un plan de rescate ecológico que asegure la conservación de nuestra biodiversidad, un plan de transición energética en la que se impliquen todas las instituciones públicas cuyo resultado sea un cambio de modelo de desarrollo que construya una economía para las personas y no para las grandes multinacionales y un cambio en el modelo agroalimentario, poniendo en el centro la soberanía alimentaria de los pueblos y no los intereses de los grandes productores agroalimentarios.

Comunicado conjunto de la Secretaría de Relaciones Internacionales y del Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Podemos.