La desigualdad de género en el mercado laboral se ve reflejada en diferentes e interrelacionadas aristas. Sufrimos una brecha del 24% del salario medio, consecuencia de la concatenación de la constante brecha salarial por hora; la feminización de ciertos sectores de actividad, y la discriminación en el ascenso laboral, que se plasma en lo que conocemos como «techo de cristal». Todas estas aristas desembocan, entre otras cosas, en una considerable brecha en el cálculo de la pensión, con el consiguiente empobrecimiento de las pensionistas.

La brecha salarial por hora

  • Los datos de la Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial de 2014 (ECES 2014) nos permiten cifrar, con un indicador diferente al de los salarios medios, la brecha salarial por hora, lo que nos permite a su vez desglosar dicha brecha por sector, edad y nivel educativo. La brecha salarial global por hora se sitúa según este indicador en un 14%.1 Esto significa que los hombres ganaron una media de 12,04 euros/hora y las mujeres de 10,36 euros/hora. Esta brecha varía en función de la edad, el nivel de estudios y el sector de actividad.

    Figura 1: Brecha salarial por hora y por sector CNAE (%)

    Figura 1: Brecha salarial por hora y por sector CNAE (%)

  • Atendiendo a un desglose sectorial, observamos la gran dispersión de la brecha salarial. La brecha salarial de las trabajadoras de actividades inmobiliarias alcanzó el 25,1% en 2014, mientras que la de las asalariadas en el sector de transporte y almacenamiento fue del 3,8% (Figura 1).

  • Nos encontramos también con que la brecha salarial difiere según la edad y el nivel educativo (Figura 2). Así, a mayor edad, mayor es la brecha salarial. Las mujeres con edades por encima de los 40 años sufren una brecha salarial por encima del promedio, y entre ellas las asalariadas mayores de 59 años son las más perjudicadas (21,62%). Por otra parte, el nivel de formación no parece ser un factor decisivo para la determinación de la brecha. Las mujeres con un nivel de estudios más elevado no ven su brecha reducida, sino que se encuentran de nuevo por encima de la media, mientras que las que tienen un nivel de estudios menor se encuentran próximas a la media (10,87%).

    Figura 2: La brecha salarial por hora

    Figura 2: La brecha salarial por hora

Discriminación en el mercado de trabajo

  • Los datos del cuarto trimestre de 2017 de la Encuesta de Población Activa (EPA IVtr2017) reflejan la concentración de modalidades de contratación atípicas en las mujeres. Así, habida cuenta de la división sexual del trabajo, la tasa de parcialidad de las mujeres se sitúa casi en un 24% en dicho trimestre, mientras que la de los hombres se encuentra en torno al 7%. En cuanto a la temporalidad, las mujeres soportan persistentemente tasas superiores a las de los hombres (27,7% ellas y 25,8% ellos en el último trimestre).

  • Por ramas de actividad, la EPA también visibiliza la feminización de ciertos sectores, reflejo de la heteropatriarcal concepción de la mujer como «cuidadora» y del hombre como proveedor de ingresos al hogar. De tal manera que sectores como las actividades sanitarias y de servicios sociales, empleadores y empleadoras de personal doméstico, actividades administrativas y auxiliar de oficina y confección de prendas de vestir cuentan con una participación de mujeres de, al menos, el 70%.

  • Otra arista es la muy dispar vida laboral entre hombres y mujeres. Puesto que nuestro sistema público de cuidados es muy insuficiente (carecemos de un verdadero sistema de dependencia, no existe un tramo de educación infantil gratuita de 0 a 3 años y se mantiene una fuerte desigualdad en los permisos de maternidad y paternidad), las mujeres se ven obligadas a acudir al mercado de trabajo con una mochila cargada de piedras: serán ellas quienes terminen asumiendo las tareas de los cuidados que precisan las familias. Esta pesada carga conlleva vidas laborales más cortas y erráticas, con cotizaciones menores y menos derechos adquiridos. Terminar con la brecha salarial exige terminar con esta fuerte desigualdad en las vidas laborales.

  • Por último, cabe destacar el difícil acceso de las mujeres a puestos de responsabilidad, a pesar de tener igual o superior nivel de formación. Esto se ve reflejado en que tan solo un 28% de los puestos directivos son ocupados por mujeres, mientras que estas representan el 51% del total de la población y el 58% de la población con estudios superiores.

Desigual en el reparto del trabajo no remunerado

  • El desigual reparto del trabajo no es solo visible en lo que respecta al trabajo remunerado. La Encuesta de Empleo del Tiempo (EET) muestra el desigual reparto del tiempo diario entre hombres y mujeres sobre las tareas relacionadas con el hogar y la familiar y el trabajo remunerado. Así, en un día promedio, un varón en 2010 dedicaba tan solo una hora y cincuenta minutos al hogar y la familia, mientras que una mujer dedicaba más del doble (cuatro horas y cuatro minutos).

  • Con todo, como indica la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo de 2015, las mujeres dedican el doble de su tiempo al trabajo no remunerado (catorce horas semanales ellos frente a veintisiete horas semanales ellas).

Cuando al cálculo de la brecha salarial por hora se le añaden las discriminaciones en el ámbito del trabajo anteriormente mencionadas, la brecha salarial, calculada como la diferencia de los salarios medios entre mujeres y hombres (incluyendo así los efectos de la contratación parcial, temporal y el trabajo de cuidados), ascendió en 2014 a un 24%.

Por todo lo anterior, tras haber dedicado sus vidas a unas extensas jornadas de trabajo (remunerado y no remunerado), las actuales y futuras pensionistas cuentan con unas vidas laborables más cortas y unas bases reguladoras inferiores, lo cual repercute negativamente en sus pensiones iniciales. Los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social así lo demuestran. En febrero de 2018, la brecha de género en la pensión media de jubilación alcanzó un 36%, es decir, 450 euros al mes menos que perciben las pensionistas; mientras que la brecha en la pensión por incapacidad permanente fue del 16,35% (163,24 euros al mes menos).

Es necesario seguir apoyando el movimiento feminista para que estas desigualdades en el trabajo y otras muchas fuera del ámbito laboral sean erradicadas. Y es necesario, además, legislar reformas en este sentido. Con este fin, desde el Grupo Confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea hemos presentado durante esta legislatura una serie de proposiciones de ley para atajar de raíz los problemas aquí presentados. Estas proposiciones de ley pasan por una ley de igualdad retributiva entre mujeres y hombres; una ley de reforma de las pensiones (además de otras medidas de orden social), y por una proposición de ley por unos permisos de paternidad iguales e intransferibles y pagados al 100% por nacimiento, adopción o acogimiento. De aprobarse dichas iniciativas en el Congreso, podríamos avanzar hacia una significativa reducción de la brecha salarial que sufren las mujeres en nuestro país.

Martes, 6 de marzo de 2018
Secretaría de Economía, Energía y Modelo Productivo

1 El cálculo de la brecha salarial por hora se ha realizado de acuerdo con los criterios fijados por Eurostat y considerando todos los tamaños de empresas que se recogen en la ECES 2014.